Big Man - Vigías Cósmicos Capítulo X "Suciedad"


Capítulo X "Suciedad"


Estoy exhausto tras haber patrullado de océano a océano la zona sur de mi país en busca de algún crimen fuerte. Mi vigía sólo arrojó dos robos a mano armada en un par de negocios y un sujeto que conducía a exceso de velocidad sobre la endemoniada carretera a Acapulco. En los robos bastó con poner un pie dentro del sitio para que los ladrones entendieran que eran escoria comparados con un semidios como yo. Sólo uno de ellos tuvo cinco minutos de valentía en los que accionó su arma contra mí, pero como era de esperarse la bala simplemente me rebotó como una pelota de goma contra una pared.

Casi lo arruino todo cuando tras rebotar la maldita bala en mí pasó cerca de la cabeza de uno de los asaltantes, casi matándolo. En verdad pensé que atravesaría su cabeza, tanto que en el momento en que estaba a punto de impactar su frente no me quedó otra alternativa más que rezar y soplar con los ojos cerrados en busca de que la bala desviará su camino, y como si de  una bendición divina se tratase cuando abrí los ojos me di cuenta de que el malhechor estaba sano y salvo (con parte de su cabellera rasurada por el roce).

Por otra parte el automovilista imprudente me causó más problemas de los que esperaba, haciéndome perder los estribos por un momento.

 Cuando me percaté de cierto vehículo realizando maniobras peligrosas en  una de las carreteras más mortales del país, inmediatamente volé hacia él con el fin de dialogar  para convencerlo de disminuir la velocidad, pero vaya que era un sujeto nefasto y problemático.

-Amigo conductor, te suplico que seas consciente de tu falta de juicio y disminuyas la velocidad.-Le dije amablemente.

No obtuve respuesta alguna, situación que me causó pequeña frustración al ser ignorado por completo, pero como héroe mi misión era ser insistente.

-¡Hey imprudente! Bájale a la velocidad ¿qué no ves que puedes causar un accidente?-Le hablé con voz más fuerte mientras volaba a un costado de su carro.

Ese desgraciado parece que está sordo o me ignora a propósito, por lo que en mi tercer intento me dirigí a él en un tono ligeramente más alterado.

-Hijo de perra, baja tu maldito vidrio polarizado y escucha lo que te digo ¡por un carajo!

Comencé a golpear su vidrio como si fuera una puerta esperando que mostrara su rostro ante mí, pues de ninguna manera permitiré que el gran Big Man sea ignorado de esta manera por un simple mortal.

-¿Qué quieres puñetas?- Oí su rasposa e irritante voz mientras bajaba un poco su vidrio.
-¿Cómo me dijiste?-Le contesté enfadado.
-¡Puñetas! Te vistes como marica ridículo.- Me dice riéndose prepotentemente.
-¿Tú crees? Pues este puñetas te puede nadar a volar con todo y auto ¿quieres ver?-Comencé a encenderme un poco.
-Francisco cálmate, es sólo un humano común y corriente.
-Humano o no, prometo que si se sigue burlando de mí lo aviento fuera de la carretera.

Evidentemente no haría eso, pero necesitaba descargar la impotencia de no poder romperle la cara como quisiera de alguna forma. Quizá el contenerse es lo más difícil que tenemos que soportar los héroes como yo.

-Muy bien pedazo de mierda, contaré hasta tres para que orilles tu maldita carcacha y me pidas una disculpa 1…


¡Trash!


Por alguna razón olvidé que venía volando de lado de un automóvil como si fuera circulando por un carril, y dicho olvido me imposibilitó  ser advertido sobre el camión con el que me impacté, que por cierto venía cargado de …

-¡Abono! Maldita sea, se supone que esto le pase a los villanos, no a los héroes.
-Los perderás de vista, ponte de pie compañero.

Nuevamente la vida demuestra que soy uno de sus hijos menos predilectos, tirándome a la mierda una vez más y de forma literal.

-Mi súper traje está lleno de estiércol, ¡y me lo acaban de obsequiar ayer!

Cerrando los puños de la ira me levanté para seguir a ese infeliz, pero primero tenía que disculparme con el conductor del camión quien ya había detenido su marcha, tratándose de un hombre de edad avanzada el cual no sufrió ninguna lesión para fortuna de los dos, además de que su vehículo sólo parecía tener abolladuras en el remolque.

-Disculpe señor, no era mi intención importunar su viaje, pero me encontraba persiguiendo a un peligroso hombre maniaco tras el volante- Exagero un poco la misión para conseguir su perdón.
-Lo vi todo Big Man, no te preocupes, ve tras él.-Me contesta el hombre.

Vaya sujeto tan comprensivo, ojalá la mayoría de las personas entendieran que por el bien común en ocasiones podemos salir afectados.

-¿Bien común? Pero si venías haciendo berrinche junto al conductor imprudente, por eso causaste el accidente.
-Si Zuno, soy un niño, lo sé…

Esta vez creo que Zuno tenía razón, si no me hubiera dejado provocar por ese hombre lo habría detenido desde un principio y no hubiéramos pasado por este asqueroso momento.

-Muy bien señor, una vez que me encargue de ese tipejo le vendré a ayudar a recoger su estiércol.- Le digo al hombre mientras me dispongo a volar.
-Te lo agradecería enormemente. Me contestó el hombre.

Sacudiéndome un poco el estiércol del cuerpo, me elevo de nuevo sobre la autopista con el fin de frenar a ese maldito inconsciente, entonces mis ojos localizan aquel Tsuru del siglo pasado esquivando autos a diestra y siniestra de forma inescrupulosa.

-¿Por qué tanta prisa?- Le grité de forma furiosa.

Me coloqué encima del vehículo y decidí tomar una medida extrema ante tal cabeza hueca.

-¡Arh!- Hice un pequeño esfuerzo.
-¿Pero qué…?

El hombre no termina de completar su frase cuando se da cuenta de que su auto se ha convertido en uno descapotado.

-Qué te parece est…

Ahora soy yo quien se queda pasmado ante tal grotesca escena. El individuo que parece rondar por sus 35-40 años no venía sólo después de todo, una mujer más joven que él venía en el lugar del copiloto en una posición bastante comprometedora.

-No me digas que mientras estabas manejando, ella te la venía chu…

Ninguno de los dos me volteaba a ver, y pese a que los descubrí in fraganti, el auto se rehusaba a ceder.

-Ok, ok, haré como que no ví nada, pero ya me cansé de este tonto juego.

Arrojé a la orilla de la carretera el techo del automóvil, me dispuse a tomar un respiro e inmediatamente tomé el Tsuru desde abajo y  comencé a elevarlo por los aires poco a poco.

-¿Te gusta correr verdad? ¿Qué tal una travesía por el cielo?-Les dije jugando con su perplejidad.
-¡Ayuda! Grita la mujer.
-¿Qué te pasa? ¿E.. estás loco? – Me dice el hombre cambiando su semblante de altanero a suplicante.
-Pues yo no iba a exceso de velocidad, así que no creo ser yo el loco- Comencé a burlarme mientras seguía subiendo el auto cada vez más y más.
-¡Apestas!- Se quejó la mujer
-¡Bájanos por favor, no lo volveremos a hacer!
-Claro que no lo volverás a hacer, porque si vuelves a ignorar… que diga, a poner en riesgo a ti y a los demás conductores, ¡el techo de tu auto no será lo único que arranque!-Lo observé con ojos desafiantes.
-Oye compañero, se te está pasando la mano- Me llamó la atención Zuno.
-Para nada, esto le enseñará a no sentirse Toretto.
-No, tarado, estas volando sobre la mesósfera.
-¿Qué dices Zun…?


Tras ese pequeño percance dejé a la pareja imprudente en tierra firme, por supuesto que primero esperé a que se descongelaran un poco, pero vaya susto que me dieron, pensé que morirían congelados o en el peor de los casos que se me romperían como estatuas de cristal entre las manos. Por otra parte, su automóvil se despedazó en la mesósfera y no tuve elección más que arrojarlo fuera de la atmósfera terrestre de un aventón.

-Muy bien señores, los perdono por sus fechorías. No tienen que agradecerme el salvarlos, sólo prométanme que no volverán a manejar de forma imprudente y que no realizarán actos lascivos mientras están circulando -Noto que sus cuerpos siguen temblando un poco- ¿Quieren un café del “Occio”? Va por mi cuent…


No vuelvo a ser cortés jamás, mira que rechazar mi amabilidad y echarse a correr como si  vieran a un monstruo es de lo más frío, tanto que casi me lastima.

-Tal vez es porque apesto a estiércol, Zuno.
-Creo que no fue tu olor lo que los ahuyentó, pero ¿no tenías más cosas qué hacer el día de hoy?
-Tienes razón, apresurémonos a ir a casa de mis padres.


Horas después ( y un patrullaje por Centroamérica más tarde) me encuentro volando en dirección a la casa de mis padres, cuyo hogar se encuentra en un estado diferente a donde yo vivo, para ser un poco preciso, en una ciudad a unos 70 km al norte de la Ciudad de México. Desde que me convertí en un exitoso empresario-fotógrafo dejé de ir a menudo al lugar que me vio nacer, y más desde que soy Big Man. Aun así mantengo contacto con ellos a menudo por medio de What´s App o de videollamadas. Curioso porque soy capaz de venir a este lugar en unos cuantos minutos, pero supongo que eso significa desprenderse del nido.

Pasando de las seis de la tarde estoy frente a su casa, e inmediatamente la nostalgia me invade al mirar la calle en la que solía jugar de pequeño; en la esquina están las canchas en donde intentaba jugar futbol con mis amiguitos, pero los malévolos me dejaban siempre de portero debido a mi antigua complexión robusta y mi torpeza con los pies, siendo la principal razón por la que le guardo cierto rencor al futbol en la actualidad.

Y a un costado de las canchas está el viejo parque de la colonia, con los mismos columpios que solía montar, sintiendo que podía volar con sólo cerrar los ojos e impulsarme con fuerza hacia el cielo. ¡Qué tiempos! ¡Qué pureza la de un niño el creer que puede volar tal y como lo hace un superhéroe de las caricaturas! ¡Qué facilidad para soñar con lo imposible! ¡Quisiera volver a ser un niño para volver a soñar cosas imposibles como volar y ser un superhéroe!

-Que desagradable ser eres.
-Ja,ja,ja, estoy jugando, pero debes admitir que fue un buen monólogo Zuno. Pero es verdad, ¿quién quisiera ser un niño llorón cuando ya eres un superhéroe y candidato a vigía de zona de una organización universal? Ja,ja,ja- comienzo a reírme orgullosamente. Lo único que extraño de ser niño es no trabajar.
-No sé por qué decidieron que fueras candidato con esa mentalidad.

No es que odiara mi infancia, pero sería un mentiroso si dijera que mi vida ahora no es mucho más genial que antes.

Dejando el momento de simpleza de lado, me dispongo a tocar el timbre de la casa.

Rin…rin… espero unos cuantos segundos y…
-¡Paco! ¿de qué te ensuciaste la ropa?

Mi madre primero me reprende por traer la ropa sucia antes que saludarme.

-Gajes del oficio mami, ¿me dejas pasar y tomar un baño?
-Iugh, me vas a dejar una peste, quítate el traje primero- Me dice mientras se tapa la nariz.
.-No puedo, no traigo nada abajo-Me niego a desnudarme antes de entrar.
-¡Ay por favor! Si yo te bañaba tus pompitas y tus partecitas de pequeño y resulta que ahora te da pena.
-¡Mamá, por favor! Ya no soy un niño.-Le reclamo cruzando los brazos.
-Para mí siempre serás mi bebé- Me sonríe en tono burlón.
-Como digas, déjame bañarme rápido, que tengo que regresar pronto.
-Pasa, pero te me quitas el traje primero.
-Oye Zuno,  si hago desaparecer el traje con el sello de mi mano  y lo vuelvo a aparecer ¿no crees que aparecería limpio?-Le pregunto a mi compañero en mi mente mientras toco mi brazo izquierdo.
-Imposible, parece que la tecnología de tu traje sólo lo almacena en una dimensión de bolsillo, más el objeto se mantiene en su estado físico real sin ningún cambio. En otras palabras, hasta que no lo laves físicamente dejará de apestar a estiércol.- Me explica Zuno.

No tengo elección más que quitármelo entonces. Mi madre me deja por un momento mientras me desvisto  en el patio, muy conveniente para no mostrarle el tatuaje de mi brazo, porque como dije antes, me daría un terrible y largo sermón si lo viera. Luego de eso ingreso velozmente a la casa cubriendo mis partes nobles con una mano y el tatuaje con la otra.

-Por cierto, mamá, ¿puedes prestarme algo de la ropa vieja de Susana? Unas tres mudas si pudieras.
-¿Para qué quieres ropa de mujer?¿Para travestirte?-Me mira con expresión alarmista.
-Para una amiga.-Le contesto volteando los ojos.
-¿Tú? ¿Amigas?- Me pregunta sobreactuando su reacción.
-Sí, aunque no lo creas desde que soy Big Man soy muy popular con las mujeres.
-Cómo me gustaría poder hablar para desmentirte, ja, ja,ja.-Zuno se entromete en mis pensamientos.
-¡Amor, el niño ya tiene novia!-Mi madre le habla a mi padre.
-¿En serio hijo? – Sale mi padre de su habitación muy de prisa- ¡Pensaba que jugabas en el otro bando!
-¿Y por qué diablos pensabas eso?- Le contesto exaltado y ruborizado.
-Porque a diferencia de tu hermano Gustavo nunca trajiste ninguna chica a la casa. Pero no te preocupes, yo te aceptaría aunque lo fueras-Me dice mi padre como si estuviera siendo comprensivo.
-Pues gracias, como sea, voy a bañarme.

Vaya que mis padres son algo ruidosos, pero es una de las cosas que extraño de vivir con mi familia, debido a que en mi departamento únicamente me tengo a mí mismo para acompañarme y charlar (y claro, a Zuno).


Salgo  del baño después de una extensiva ducha en la que procuré quitar todo el estiércol de mi cuerpo. No estoy seguro de si el olor se ha ido por completo dado que mi nariz quedó acostumbrada a la peste, por eso se me dificulta desprenderme de la sensación de mierda.

-Muy bien mamá, papá, nos vemos luego, tengo que llevar mi ropa a la lavandería antes de que cierren.- Me apresuro a despedirme de ellos.
-Ten hijo, la ropa de tu hermana Susana que me pediste para tu novia.

Mi madre me da una bolsa con varias mudas de ropa para Amira.

-Gracias, y no es mi novia- Les digo mientras en mi interior lamento que no sea como madre supone.
-La próxima vez ven a cenar con nosotros hijo.
-Claro papá, les prometo que vendré más seguido.- Me vuelvo a dirigir a mi mamá- Agradécele a Gustavo por prestarme ropa.
-Si hijo, no te preocupes, ve con cuidado.

Dejo la casa y me dirijo volando hacia la Ciudad de México. Mi madre me proporcionó una bolsa para guardar mi súper traje lleno de estiércol, así que primero pasaré a mi casa por la demás ropa y luego la llevaré toda a la lavandería, incluyendo mi traje.

Menos mal que ya puedo llevar mi traje a la lavandería sin excusas de que se trata de un cosplay de Big Man, y todo gracias al calvo.


Llego a al edificio donde vivo, dejando mi traje en la azotea para no apestar mi departamento. Bajo las escaleras rumbo a mi casa, abro la puerta y para mi fortuna la hermosa Amira ya me estaba esperando.

-Big Man, ¿cómo le fue el día de hoy?-Me pregunta de manera formal.
-Un día bastante ajetreado me temo, pero cumplí cada una de mis misiones con éxito.-Le respondo mientras coloco el puño sobre mi pecho.
-Ya veo, fue un día inusual entonces.-Suelta un comentario con toda la intención de herirme.
-Fue un día con altibajos como todos, pero sin duda la mejor parte de él es el verte de nuevo.
-Eh… ya veo.-Contesta con una expresión indescifrable en su rostro.
-Eres hábil cuando te lo propones ¿eh?- Me dice Zuno.
-Sólo dije lo habitual.

Extrañamente estoy más tranquilo el día de hoy, tanto que no me avergüenza  el hecho de estar a solas con ella, aunque debo de admitir que me siento  bastante agitado cada vez que hablamos. Es normal, es una chica extremadamente hermosa, cualquiera se pondría nervioso al inicio. Lo único que me queda es camuflarme en mi falsa seguridad habitual para no perder la cabeza.

-Ahorita regreso Amira, tengo algo que hacer de emergencia, pero no tardo, porque quiero escuchar cómo te fue en tu viaje a la base aérea.-Le digo mientras cargo mi maleta con ropa sucia.
-Claro, no hay problema… -Me responde bajando la mirada, ¿será que le fue mal?

...

Regreso de dejar mi ropa en la lavandería que está a cuatro cuadras luego de haber pagado un monto extra por el exceso de suciedad en mi traje, pero antes pase a un “Occio” por café y unos burritos para tener una cena romántica con la bella soldado.

-Ya regresé Amira, traje un banquete para dos.
-Se lo agradezco.-Me vuelve a responder excesivamente formal.
-Realmente eres  muy seria ¿eh? No importa, calentaré los burritos en el microondas, mientras tanto puedes prender el televisor para ver algo.

Tomo el control y enciendo el televisor, le dejo en el canal de noticias para estar al tanto de las nuevas del día, después me dirijo rumbo al microondas y coloco los burritos dentro.

("Esta tarde ocurrió un altercado que involucró a Big Man y a un camión de estiércol, donde en plena persecución de un conductor imprudente, el héroe se estrelló contra un camión de carga cargado de abono, dejando esparcida en la carretera cerca de una tonelada de material fecal y obstruyendo la circulación por dos horas...")

-¿Por qué no contaron que detuve a los conductores imprudentes y que después le ayudé al anciano a  recoger el estiércol de su camión?-Me quejo con el conductor de televisión que no me escucha.

-Ja,ja.


¿Amira se rió de mí? Siempre se burla de mí pero jamás emite una risa.

-¿Te acabas de burlar?-Le pregunto entrecerrando los ojos.
-No sé de qué habla- Me contesta claramente forzando sus dientes para no reírse.
¿Así que no es inexpresiva como creía, eh? Bueno, después de todo ayer casi la veo al borde de las lágrimas, aunque supuse que se trataba de una reacción al smog.

(“...el héroe tuvo una agenda bastante ajustada el día de hoy, al enfrentarse junto a Wonder Guy a un cartel de droga y de haber frustrado un par de asaltos en la zona sur de la república por su cuenta").

Vaya, hasta que oigo que dicen algo bueno de mí en los noticiarios.

("Pero no todo fue superheroismo, pues esta tarde cerca de las 14 horas, hubo un reporte de haberlo visto infiltrándose en la Base Aérea de Santa Lucía, en cuya estancia aparentemente desactivó las cámaras de vigilancia para poder rondar dentro de la misma con motivos desconocidos").


¿Hice qué? ¿En qué momento estuve en la base de Santa Lucí…?

Volteo lentamente a ver a la señorita soldado en busca de una explicación.

-Oiga respetable señorita soldado, ¿no será que usted tuvo algo que ver en eso?

Amira ya no está de lado de mí viendo el televisor, en cambio se encuentra en la mesa forzando una escena totalmente anticlimática para ignorar su presunta participación en esta difamación.

-Señor Big Man, tiene razón, esta comida llamada burrito y este café son deliciosos- Me habla mientras le da un tremendo bocado al burrito recién salido del microondas, con una evidente culpa en esos mordiscos.

Bueno, lo dejaré pasar por un rato, a fin de cuentas infiltración en una base militar no es lo peor de lo que me han inculpado. Lo sorprendente es que parece haber más de lo que se ve en esta mujer, situación que a la vez me intriga, pero debo admitir que me hace querer saber más acerca de ella.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Big Man-Vigías Cósmicos Capítulo XII (Side B)

Ángel Causal Capítulo II ''Absurdo comportamiento"