Big Man- Vigías Cósmicos Capítulo VIII "Entrenamiento"


CAPÍTULO VIII "Entrenamiento"


Seis de la mañana, una hora bastante habitual para que la mayor parte de la gente con vida productiva comience su día a día, pero para mí que soy un empresario independiente y no necesito de ese tipo de inclemencias, el poner un pie fuera de la cama a esta hora se me hace una barbarie. Pero el don perfecto y responsable Hugo Smith alias “Wonder Gay¨ se le ha ocurrido que debemos someternos a un entrenamiento físico para mejorar nuestras habilidades.

Hace dos días me hubiera burlado enormemente de esa ocurrencia, pues ¿qué sentido tiene el hacerse más hábiles en un planeta con gente muy débil? Pero tras el incidente con el enmascarado parece que no somos tan omnipotentes como creía, tanto que el superhéroe mejor posicionado de nuestro mundo quiere tomar precauciones tras haber mordido el polvo una vez.

Es curioso, porque esto parece alguna serie de superhéroes convencionales, donde los villanos comienzan a revelarse al mundo a partir de que los héroes hacen su aparición, pues convenientemente no existían amenazas capaces de destruir a la humanidad (omitiendo guerras o epidemias), como si el héroe fuera la causa moral de que un villano salga a la luz. Por ejemplo, en Spider-Man, Norman Osborn se transforma en el Duende Verde un poco después de que Peter Parker comenzara a columpiarse por los edificios de Nueva York pese a que Osborn ya era un empresario poderoso con un alcance tecnológico considerable, al que no se le había ocurrido inyectarse un suero maldito sino hasta la época en la que Spider-Man ya estaba activo; por supuesto que el origen de ambos nada tiene que ver con el otro, pero simplemente la coincidencia temporal no deja de ser muy conveniente.
En fin, el punto es que esta divagación no tiene ningún sentido, a fin de cuentas me encuentro a punto de salir de mi hogar rumbo a las afueras de la ciudad, debido a que quedé de verme con Hugo en un lugar deshabitado para realizar nuestro “entrenamiento”. No sé a qué se refiera con entrenamiento, ni tampoco espero que se le ocurra sentirse el “sensei” o quiera ser mi instructor, porque entonces solo conseguiría de mí un buen golpe en la cara.

Por cierto, trato de no hacer mucho ruido al salir, puesto que en mi habitación se encuentra durmiendo la bella Amira; en mi misma cama y en las mismas sábanas  que he impregnado con mi esencia y sudor. Ahora quedará parte de su ADN en mis aposentos, por eso prometo que nunca en la vida volveré a lavar mis sábanas o almohadas, las usaré cada noche por el resto de mis días.

-No sé cómo puedes pensar esas porquerías sin siquiera avergonzarte un poco- Zuno escucha mis pensamientos.
-Los deseos del hombre jamás deben ser motivo de vergüenza, porque en ellos esta su verdadera pureza- Le contesto desde lo más profundo de mi corazón.
-Te felicito, tu retórica es tan buena que sabes disfrazar tu lujuria con palabras. Es una lástima que tu habilidad para hablar no ayude a que tus sueños húmedos se conviertan en realidad. Si lo que quieres son sábanas con ADN femenino, vete a dormir a uno de esos llamados moteles.

Infeliz, como él no tiene cuerpo no sabe lo que siento, ni los pequeños detalles que hacen feliz a un hombre (virgen).

El hecho es que Amira tuvo que quedarse en la Tierra debido a que unos maleantes robaron los cuatro neumáticos de su nave disfrazada de automóvil, y por lo que me explicó  contenían una tal energía Zillius o algo así que le permitía desplazarse a velocidad superlumínica por el Universo. Además su localizador de energía también fue robado, pero vamos ¿a quién se le ocurre disfrazar algo tan importante en un estéreo de automóvil, y luego en México? Les puso a los ladrones en bandeja de plata el festín.

Lo que más me causo un shock fue el realismo con el que la A.V.U. camufla sus naves “ultrasecretas”, tan real que realmente la convirtieron en un automóvil que  puede ser abierto por un simple ratero de la Ciudad de México, ja, ja, ja.

-¿Cómo puedes burlarte de lo que le pasó a Amira después de que tú eres la causa por la que vino?-me reprende Zuno.
-Perdón amigo, pero es hilarante como la organización más poderosa del Universo fue derrotada por delincuentes mexicanos, ja, ja , ja.- le respondo ya sin contener mi risa.
-Más hilarante que tú, siendo uno de los seres más poderosos de tu mundo no hayas podido hacer nada viviendo a dos calles, ja, ja ,ja.

Esa maldita alma heroica siempre arruina mis momentos felices con sus comentarios hirientes. Pero tiene razón, aunque sea muy poderoso no puedo estar en todos lados, ni siquiera a dos cuadras de mi casa pude darme cuenta del incidente. Lo único que pude hacer fue convencer a los oficiales que no se llevaran el auto sin llantas,  mintiéndoles que Amira era una prima mía que venía de Hungría y no hablaba nada de español, por lo que no entendió el señalamiento y no pudo hablar con ellos tampoco. Tal vez no me creyeron mucho, pero dudo que quisieran ponerse a discutir conmigo, por lo que terminaron aceptando mi petición.

Luego de que los oficiales nos dejaran, Amira, Hugo y yo llevamos la nave al taller mecánico del papá de un ex compañero de la Universidad, Ernesto, quien tiene gran espacio para almacenar autos. Le pedí de favor que guardara el auto de mi “prima” que estaba de vacaciones conmigo.

-Tu prima está bien sabrosa- exclamó mi exquisito amigo mientras recorría el cuerpo de Amira con su mirada lasciva.
-Ni te emociones, porque no se quedará mucho tiempo- le contesté para matar sus esperanzas.
 Además de eso lo que decía Hugo era cierto, mi identidad secreta era un adorno y yo quedaba en ridículo creyendo que mis anteojos la ocultaban; al encargarle la nave me dijo;
-¿ahora no traes tu traje, Paco? Quería verte disfrazado de Big Man ja, ja,ja.

Y yo tratando de hacerme el inocente le respondí que no sabía a qué se refería. Eso quiere decir que mis antiguos amigos y compañeros siempre estuvieron al tanto de mi nueva profesión, resultándome extraño que no me hayan llamado antes para fastidiarme con el tema.

Por otra parte, Amira seguía sin decir ninguna palabra con nadie más salvo conmigo y con Hugo, por lo que empecé a sospechar que realmente no podía comunicarse con las demás personas.

-Pensé que en la Organización todos tenían el don de lenguas- le dije una tontería para tocar el tema.
-Nadie tiene ese don. Lo más cercano son ustedes, los poseedores de almas heroicas, que gracias al factor de adaptación al entorno pueden comunicarse verbalmente con cualquier individuo del universo y darse a entender perfectamente- me respondió explicándome ya con un tono menos rígido que el habitual.
-¿En serio? Y yo que pensé que el señor Ze-Tron hablaba perfectamente español.- le contesté un poco sorprendido.
-¿Realmente creías eso? Ja,ja,ja- se burló Zuno.
-Ja,ja,ja, esta vez te pasaste amigo.- se unió Wonder Guy a la burla sin que lo invitaran.
-No hablo contigo, metiche- les contesté a ambos entrometidos.
-No lo hace, al menos ya no ahora. Por eso cuando visitamos otros mundos todos los miembros de la Organización debemos tomar el Lingual Esencial, una pastilla desarrollada por el área de Investigación que emula temporalmente la habilidad de adaptación del lenguaje de las almas heroicas, pero el efecto dura sólo una hora, por lo que debemos cargar con mayores porciones- me explica Amira pacientemente.
-¿Y las tuyas?
-Las olvidé- me contestó  avergonzada.

Así que por eso pude hablar con extraterrestres sin problemas, ya veo, me vi muy estúpido al suponer que ellos dominarían idiomas terrestres. Eso explica porque puedo entender los discursos en la televisión de los demás héroes de otras nacionalidades, pero el fenómeno de entendimiento del lenguaje es tan extraño y natural a la vez que jamás me cuestioné el por qué podía comprenderlos.

-¿Entonces hablas español o no, Hugo?- le hice saber mi duda.
-Sí, te digo que mi padre era mexicano, por lo que hablo los dos idiomas, pero no te preocupes, al principio también me costaba reconocer quién realmente hablaba en mi lengua y quién no.- me confesó el héroe blanco.
-Qué extraño, una habilidad que desconocía.

Una vez que Amira reportó por medio de mi comunicador su situación al Primero, el antipático de Valin la reprendió por su pifia, amenazándola con que descontaría de su salario el costo de la energía Zillius robada. Pero al parecer el Ejecutor fue más benevolente con ella, diciéndole que en cuanto pudieran enviarían a alguien en su búsqueda, mientras tanto tendría que quedarse en la Tierra a ayudarnos a averiguar la identidad del enmascarado negro.

-Te puedes quedar en mi casa…- Le hice un ofrecimiento peligroso.
Se mantuvo en silencio por unos segundos, finalmente respondió:
-Te lo agradecería mucho- soltó con voz tímida.

Realmente esperaba que se negara rotundamente, pero veo que realmente se siente desolada en un planeta lejano, por lo que incluso aceptará la ayuda de un sujeto al que ve con malos ojos.

Tras aquella charla al fin fuimos a cenar, mi hambre era tanta que devoré 8 tacos de pastor y 4 de bistec; Hugo parece que estaba familiarizado ligeramente  con la comida mexicana, aunque no pude evitar sacar el tema del nivel de los auténticos tacos mexicanos ante las tostadas dobladas que comen en su país. Por su parte Amira no sabía si comer o no, lógico para alguien en cuyo planeta no conocen los tacos, así que terminé por ordenarle cuatro de pastor como ofrenda suprema a una distinguida invitada interestelar. Al principio sólo se les quedaba viendo, pero su estómago delató su apetito con un ruido poco ortodoxo que hizo que se sonrojara bastante, por lo que no le quedó otra opción más que degustar semejante banquete para serenar su hambre.

-No están mal, debo admitirlo, el contenido de esta masa aplanada sabe como a la carne de un animal de mi planeta llamado Ezbeno, similar al que ustedes llaman perro.- me comentó Amira.
-Bueno, aquí a veces los hacen de eso-  respondí vagamente ignorando la mirada curiosa de Amira, pues no quise entrar en detalles.

Tan buena fue la respuesta de Amira ante la comida más cliché de los mexicanos que terminé por pedirle otros cuatro más hasta que quedó satisfecha.

Al final los tres regresamos al edificio donde vivimos Hugo y yo, Wonder Guy se despidió de nosotros y se dirigió a su apartamento en el piso de arriba, no sin que antes quedáramos de vernos al otro día a primera hora para “entrenar” e ir de guardia.

Si, dijo entrenar, pero no sabúa a qué se refería honestamente.

Dejé mis dudas para después, pero entonces una preocupación mayor surgió dentro de mí: justo como un colegial primerizo comencé a ponerme nervioso al quedarme a solas con una hermosa mujer, tanto que mi respiración se aceleró de golpe y mis manos desprendieron ese molesto sudor característico de momentos tensos.

-Pu.. puedes ba… bañarte si qui.. quieres- le dije mientras Porky me poseía.
-Muchas gracias, aceptaré tu oferta, sólo espero que no se te ocurra espiarme- me advirtió Amira con tono amenazante.
-Cla…claro que no, ¿por quién me tomas?- le respondo dudando de mis propias palabras.

Por más que intentaba mantenerme confiado como suelo ser siempre, mis manos mojadas en sudor revelaban mi nerviosismo y ansiedad, pues no solo viviría unos días con una chica que sin duda sería coronada como miss universo en este planeta, sino que compartiríamos otras cosas como el baño, la regadera… y la cama…

-¿Por qué tengo que enterarme de tus fetiches? Además ella jamás dormiría en la misma cama que tú.- Dice Zuno interrumpiendo mis pensamientos.
-Ya sé, yo dormiré en el sofá, perdón pero tengo una imaginación prominente. Además no es solo eso, sino que tengo que tener cuidado de no darle una mala impresión ¿Tienes idea de lo que pasaría si el escusado se atascara como hace dos meses?
-Tienes razón, eres un tipo desagradable.

Amira se soltó el cabello y dejó su diadema electrónica en la mesa. Se quitó la camisa de repartidora para revelar debajo otra playera sin mangas más delgada que hacía exhaltar aún más sus exquisitas proporciones, revelando pequeñas cantidades de su hermosa piel blanca.

-Piensa en Jesús, piensa en Jesús…- me repetía a mí mismo dentro de mi cabeza mientras Zuno no paraba de burlarse.

Mientras trataba de enfocar mi cabeza en otras cosas, ingresé a mi habitación para revisar que no hubiera un calzón o alguna revista porno tirada en el piso. Una vez que corroboré que no había peligro, salí de nuevo a la sala con una toalla seca para ella, más no pude ofrecerle ropa limpia debido a que no he tenido tiempo de llevar la mía a la lavandería.

-Mañana te conseguiré un poco de ropa para que uses- le dije tratando de calmar mi lívido ante su hermosa silueta.
-Disculpa las molestias, y gracias de nuevo.- Asintió ligeramente con la cabeza, recordándome un poco a las costumbres asiáticas, volviendo más fetichista el asunto.

La soldado se dirigió al baño, y al momento que escuché que la regadera se encendió, decidí subir a la azotea del edificio para no pensar en cosas lascivas ni caer en tentaciones, porque lo que estaba imaginando era algo digno de un libro erótico que no pienso describir.

-Realmente te gusta esa chica-me dice Zuno con tono picarón.
-Sabes que mi debilidad por las mujeres es mi perdición- le contesté con pesar.
-Lo dices como si vivieras rodeado de mujeres, pero tu forma de pensar es digna de un virg…
-SI ya cállate, no pedí tu opinión- le grito algo incómodo.
-Bueno, ya es ganancia el hecho de que no intentaras espiarla.

Por el hecho de evitar pensar en espiarla mientras se bañaba o mientras dormía terminé quedándome en la azotea por un buen rato para enfriar mi cabeza, y antes de darme cuenta pasé toda la noche ahí debido a que no me di cuenta en qué momento me venció el sueño, hasta que  la alarma de mi celular me regresó al mundo para avisarme que ya eran las 5:45 de la mañana, por lo que volví a mi apartamento para ducharme rápido, procurando no hacer demasiado ruido para no despertar a Amira.
Salí de bañarme en 10 minutos y al no tener ropa limpia, únicamente me enfunde mi nuevo traje que se activa por medio del tatuaje de mi brazo izquierdo.


Y ahora sí, estoy a punto de salir de mi casa para encontrarme con mi rival/compañero, y justo cuando estoy por abrir la puerta oigo una voz inusualmente potente para ser tan temprano.

-Señor Big Man ¿ ya se va a cumplir su rutina?
-Amira, sí que madrugas también- le respondo un poco sorprendido.
-No, de hecho dormí en exceso, mi raza solo necesita dormir 4 horas al día, pero tengo el defecto de dormir más de la cuenta, tanto que ayer dormí 6 horas.- me responde con tono de autodesaprobación.
-Y cuando yo duermo 6 horas me siento como un zombie, como es el caso de hoy- le contesto en medio de un bostezo.
-Muy bien señor Big Man, nos vemos en unas horas, iré a inspeccionar el lugar del incidente con el sujeto misterioso.
-Está bien, ten mucho cuidado, no te vayas a perder.- le hago notar mi preocupación.
-Es imposible perderme, tengo un gran sentido de orientación; además mientras cargue mi diadema tengo información suficiente para registrar los lugares a los que voy y así evitar extraviarme-me responde con tono orgulloso mientras coloca amara su cabello con su diadema.
-Bueno, puedo estar más tranquilo, pero no tengo con qué contactarte, así que llévate mi celular y llama al idiota de Hugo por si sucede algo- Le doy mi teléfono móvil- Y toma las llaves de mi departamento, por si vuelves antes que yo. Ah, y te traeré ropa cuando vuelva para que te puedas desprender de tu disfraz de repartidora de Fedex.

Ella asiente con la cabeza sin aligerar un poco su expresión seria, como si estuviera cumpliendo órdenes.

-Y no me llames señor, ni siquiera llego a los 30 aún- le digo mientras abro la puerta.

No recibo respuesta a mi petición, pero supongo que es complicado ser informal para alguien que cumple órdenes al pie de la letra y está acostumbrada a tratar con superiores.

Me despido de ella y dejo mi casa para volar rumbo al sur de la ciudad, para acudir a donde se supone que Wonder Guy me esperará.


 Llego al lugar acordado, casi en los límites del sur de la ciudad, donde ya casi no se alcanza a apreciar el aire de metrópoli de la Ciudad de México. Son las 6:27 de la madrugada, me tomó no más de 5 minutos llegar hasta aquí a vuelo moderado. La mañana es bastante templada, sin llegar a fría, clima típico del tercer trimestre del año.

Cuando comienzo a mirar hacia mi alrededor en busca del Power Ranger blanco, su silueta comienza a acercarse hacia donde estoy parado, realizando su aterrizaje a unos dos metros de mí.
-Perdón por la demora, pero tuve que viajar a toda velocidad a mi país por un incidente en una escuela.

-¿Ah, si? ¿Y qué fue esta vez?-le pregunto.
-Una toma de rehenes en una escuela de Missouri, un estudiante iba armado y quiso atentar  contra la vida de sus compañeros y profesores- me responde con tono serio.
-El pan de cada día por allá, supongo.- Le respondo meneando la cabeza.
-Me temo que así parece, no hay súper poder para hacer a los jóvenes entrar en razón- responde con pesar. Aunque supongo que quienes deberían entrar en razón son los gobernantes.
-Sí, pero así son las cosas, lo importante es que estuviste ahí para resolverlo-
-Cierto, comencemos con nuestra rutina del día de hoy- cambia su semblante al pedante habitual.

No había notado que Wonder Guy traía una mochila sobre su espalda, de la cual en este momento se desprende y la abre para revelar unas pequeñas pelotas de plástico, como de las que suelen colocar en las albercas de pelotas para infantes.

-¿Vamos a jugar a la pelota? – le pregunto escéptico y dudando de su cordura.
-Algo así, pero de una manera algo especial- me contesta esbozando una leve sonrisa.

Toma la pelota con la palma de su mano hacia arriba, como si estuviera apretando una naranja. No puedo evitar pensar en la imagen de cierta serie de anime en la que hacían explotar pelotas con chacra.

-¿La harás explotar?- No puedo evitar preguntarle.
-Todo lo contrario- me responde mientras su brazo comienza a tensarse.
-En serio ¿a qué hora comenzaremos a…?
-Mis ojos se clavan en lo que antes era una simple pelota, ahora convertida en una esfera negra de contextura metálica, como si fuera una bala de cañón (aunque nunca he visto una).
-¿Qué carajos acabas de hacer? ¡Brujo!- exclamo sorprendido.
-Mejor dicho, ahora te toca a ti hacerlo.
¿Qué yo lo haga? ¿De qué me vio cara este tipo, de Harry Potter?
-¿Y cómo pretendes que yo haga eso? Yo sólo golpeo y vuelo, genio.- le respondo irritado, y con envidia debo admitirlo.
-Yo te voy a ayudar compañero, pero no será sencillo- al fin interviene Zuno.
-Toma, llévatelo con calma, pero haz todo lo posible por dominarlo.- Me dice Wonder Guy mientras me da una pequeña pelota.
-Ok, pero no sé cómo podemos salvar al mundo convirtiendo pelotas  en metal.

Tomo la pelota con mi mano derecha y la sujeto con fuerza. No sé qué demonios estoy haciendo, pero no siento que pueda hacer esto sólo con haberlo visto una vez.

-No tienes que poner fuerza- me dice Hugo.
-Lo haré como se me de mi regalada gana- le grito bastante irritado.
-Tranquilo Francisco, sólo te está ayudando.- Trata de calmarme Zuno.
-No veo como esto nos va a ayudar a vencer al enmascarado, ni mucho menos cómo me ayudará a subir en el maldito ranking de candidatos.

Honestamente no sé por qué estoy haciendo esto, ni por qué accedí a entrenar con Wonder Guy. Así parece como si yo fuera su discípulo y eso me pone bastante de malas. La cara de Hugo parece saber lo que estamos haciendo, pero yo no puedo dejar de pensar que este sujeto sólo quiere hacerme perder el tiempo para evitar que lo alcance en el ranking. Si descubro que es eso, juro que le romperé su maldito casco y le contaré a todos acerca de su calvicie.

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