Big Man-Vigías Cósmicos Capítulo IX (Side B)


 Side B


Primer día en este lejano y oscuro planeta, y no porque la luz solar escasee, de hecho la iluminación que provee su estrella es idónea para la vida, incluso es una mejor iluminación que la de mi lugar de origen, sólo que a mi modo de ver sus costumbres son demasiado primitivas y salvajes, además de desprender un olor a criminalidad a plena luz del día.
No es como si en mi planeta estuviéramos exentos de lidiar con obstáculos que niegan la convivencia armónica, pero en este sitio es inaudita la cantidad de malicia que se percibe en gran parte de sus rincones. Desde que salí del apartamento del señor... bueno... de Big Man (creo que no le agrada que le diga señor por alguna razón), con tan solo poner un pie en el exterior pude presenciar cualquier cantidad de anomalías cuya naturaleza desconocía, y lo sorprendente no fue mirarlas de primera mano sino que la gente alrededor parecía normalizar aquellos actos.
Desde niños y ancianos sucios extendiendo la mano hacia los transeúntes, gente carente de alguna extremidad o en clara señal de desnutrición que deberían estar en algún centro médico, todos ellos sentados en las aceras obstruyendo el caminar; algunas personas les lanzaban monedas terrestres tal vez como muestra de caridad, o como un ritual, e incluso podría ser alguna cuota que estos seres exijan. La última opción quedó descartada porque al pasar cerca de ellos no tuve ningún percance al no darles nada. No sé si debí hacerlo o no, pero el presupuesto con el que cuento es bastante austero.
Más adelante en un cruce terrestre de vehículos, las naves esperaban su turno para circular, y en esos dos minutos de pausa al menos una decena de hombres de mal porte se acercaron a embestir los vehículos particulares, rociando con agua y otros químicos las ventanas delanteras de los llamados automóviles. Parecía que dicha acción no era del agrado de los conductores, aun así la mayoría dejaba que esos rufianes vandalizaran su posesión, y quienes intentaban negarse eran víctimas de gritos e incluso sus naves eran golpeadas o rayadas como acto de venganza.
Mientras los automóviles eran atacados por aquellos hombres , otro grupo de personas de ambos sexos y porte similar realizaban danzas y rituales en la peligrosa pista para naves, lanzando varias pelotas al aire y maniobrándolas con cierta diligencia; por otra parte en un acto claramente insalubre y peligroso, dos infantes tragaban y expulsaban fuego por la boca, evidenciando que dicho acto impensable ya lo habían realizado anteriormente como el color negro de su boca y mejillas sugería.
¿Acaso los padres de estos niños les permiten realizar tal atrocidad para la salud? ¿O es que los terrícolas tienen más resistencia de la que creemos? No sé qué pasará por la cabeza de sus progenitores, o peor aún, con es que los gobernantes de este mundo permiten tales prácticas deplorables y sin sentido. Bueno, cuando las luces indicativas llamadas semáforos permitieron a los conductores de las naves continuar su recorrido, todas esas acciones cobraron cierto sentido: tanto los hombres que embistieron los vehículos como los que realizaban los rituales extraños recibieron dinero por parte de los automovilistas, entendiendo que se trataba de una extorsión convenida, porque en lo que a mí respecta no cumplieron los requisitos para catalogar a esa práctica como un servicio o trueque al no existir beneficio aparente para los conductores afectados.
En fin, nada de lo que una extraña como yo tuviera de que preocuparse, ya que la mayor de mis inquietudes era no revelar mi procedencia, por ello no podía utilizar mi diadema para revisar el mapa inteligente con facilidad, viéndome en la necesidad de activar su apariencia secundaria, pasando de ser un artículo para el cabello a unos simples anteojos con las mismas funciones.
 El mapa inteligente de mis anteojos me llevaría al lugar del incidente donde se vieron involucrados Big Man, Wonder Guy y el presidente de esta nación. Big Man mostró preocupación cuando le dije que tendría que salir por mi cuenta a investigar por su mundo, pero lo que no sabía era que cuento con un artilugio fenomenal para mi misión,  aunque debo admitir que sin mi Lingual Esencial las cosas se complican un poco.
Checo la pantalla holográfica de mis anteojos que me indica todas las rutas posibles para llegar a mi destino, además de darme advertencias sobre las normas y cuotas que debo pagar para trasladarme a otro sitio. Por ejemplo, cuando llegué a la estación de un vehículo que circula mayormente por el subsuelo al que llaman metro, mi artefacto especial me indicó que tendría que pagar cinco pesos mexicanos para abordar aquel transporte, bastando con entregar en la taquilla la moneda correspondiente para solicitar mi boleto sin necesidad de decir una palabra, por lo que el siguiente paso consistió en correr un escaneo general del lugar, el cual me permitió ver a través de todas las paredes y obstáculos cercanos hasta en una extensión de 5 kilómetros terrestres.
Mientras que en mi ojo derecho aparece el mapa inteligente, en el lado izquierdo se ejecuta la función de escaneo, así que sólo bastó con realizar una comparación entre ambas informaciones y posteriormente decidí el camino más conveniente a seguir, sin verme en la necesidad de preguntarle a nadie.
Tomé el transporte con dirección al norte tal y como me lo sugirieron mis anteojos, mostrándome atenta cuando el vehículo estuviera cercano a cambiar su ruta, entonces mis anteojos me advertirían su movimiento kilómetros atrás y a su vez escanearían el siguiente metro con minutos de anticipación.
Refiriéndome a la orientación el viaje no presentó dificultades mayores, pero me temo que viajar en metro es una disciplina bastante avanzada que de seguro les lleva años dominar a quienes lo utilizan. En primer lugar, cuando estaba a punto de  abordar casi pierdo mis anteojos debido a la masiva cantidad de individuos aguardando entrar al transporte, quienes parecían estar bajo una presión extrema, o eso intuí debido a que no esperaban el descenso de los tripulantes que trataban de salir cuando ya tenían un pie arriba quienes buscaban subir, provocando una ola de empujones y golpes digna de una batalla campal. Fui embestida por varias personas en cada uno de los rincones de mi cuerpo, estando a punto de quedar atrapada entre las puertas deslizables, no teniendo opción que jugar en su juego y empujar a cuantos pudiera para no quedar fuera del transporte.
Una vez dentro del turbulento vehículo, la sensación de aglomeración era asfixiante, habiendo más seres adentro que la cantidad de espacio disponible, tan justo que me costaba mover cualquiera de mis extremidades. El calor era tan sofocante que pondría de mal humor a cualquiera, y si bien la mayoría de los rostros mantenían un estado de tensión o de alerta, parecía que estando bajo esas condiciones se desenvolvían en su hábitat natural, tanto que no se inmutaron cuando un sujeto extraño que cargaba una especie de equipaje con vociferadores que emitían sonidos extraños ( porque no sabría si catalogar como melodías aquellos desagradables sonidos), quien además parecía estar repartiendo  empaques extraños cuyo contenido desconocía. El sujeto era tan hábil que podía hacerse espacio entre la multitud, además de que no parecía importarle golpear accidentalmente a la gente con su equipaje, por el contrario, él se molestaba con quienes no aceptaban tomar lo que les estaba ofreciendo. 
Pero lo que más me incomodó fue el hecho de comenzar a sentir las miradas de aquellos extraños sobre mí, como si parecieran darse cuenta de que no soy de por aquí. Las mujeres me escaneaban de pies a cabeza sin importarles que  las estuviera observando directamente; por otro lado los varones también me veían por todas partes, pero a diferencia de las mujeres, ellos retiraban la vista de mí al momento en que nuestros ojos se cruzaban.
Me sentía un poco desconcertada ante tal situación, ¿serán xenófobos? ¿O realmente mi apariencia llama mucho la atención? Y yo que procuré cubrir mis orejas con mi cabello para pasar desapercibida, o tal vez mi piel y altura les sugirió que era extranjera.
En fin, cuando varias personas descendieron en determinada estación aproveché para sujetarme de uno de los tubos de la parte de arriba del metro para conseguir mayor estabilidad, procurando darle la espalda a la mayor cantidad de personas posible para evitar sus incómodas miradas. Mis anteojos me indicaban que tendría que seguir por algunos minutos más antes de tomar el siguiente metro, por lo que pude obtener un ligero momento de paz, o al menos eso creía, hasta que de pronto comencé a sentir cierta protuberancia que rozaba constantemente con mi trasero.
-Mamacita, estás como quieres.
Oí una voz de hombre bastante desagradable que me susurraba por detrás, obviamente no puede descifrar el mensaje.
-¿Cómo ves si te bajas conmigo en la siguiente estación?¡Vamos a mi casa chulada!
El molesto hombre seguía pronunciando palabras desconocidas, pero eso no es lo que más me fastidiaba, sino que seguía rozándose contra mí de forma grotesca, por lo que decidí dar una mirada discreta hacia atrás sólo para darme cuenta de que ese hombre me tocaba con su... bueno... aquello que el señor Big Man me mostró la primera vez que nos vimos.
-Debes ser extranjera, mejor aún, te enseñaré el producto nacional.
Comencé a sentirme sumamente incómoda e importunada en mi espacio personal, si bien íbamos sumamente apretados no había necesidad de rozar los cuerpos innecesariamente de esa manera, lamentablemente era inútil pedirle que se alejara de mí debido a que no hablaba su lengua.
Definitivamente esto es a lo que llaman acoso sexual, y es de lo más nefasto y primitivo en el universo.
Cuando mi paciencia se vio colmada no tuve alternativa más que utilizar la habilidad secreta que dominamos en el planeta Suario con el fin de escabullir al asqueroso acosador.
Es entonces cuando mi Ilusión Transfiguradora entró en acción, técnica que consiste en una hipnosis que altera la percepción física que las personas tienen de nosotros. Así que cuando decidí encarar de frente al sujeto, elegí hacerlo ver su propio rostro en el cuerpo de una mujer.
Inmediatamente su expresión se tornó en una de repulsión total, alejándose inmediatamente de mí y  logrando mi cometido con éxito. Lo malo fue que no sólo el acosador se alteró al verme de esa manera, pues todas todas las personas que estuvieran en un radio de 70 unidades trin (aproximadamente 100 metros terrestres) verían en mí a un ser repulsivo: en esta ocasión la ilusión general se tradujo en "ve tu propio rostro en mí".
Se supone que no tenía permitido usar esa técnica sin permiso debido a que puede causar un fenómeno de histeria colectiva, pero tampoco seguiría permitiendo que mi honor se  manchara de esa forma tan vulgar, después de todo soy una orgullosa soldado de la A.V.U.
No importaba si decidían grabarme con sus dispositivos celulares, después de todo mi transformación sólo ocurrió en sus mentes, por lo que en sus videos o fotografías simplemente aparecería una mujer vestida como repartidora. Caso diferente sería si esas grabaciones llegasen a la vista de la Organización, porque el señor Valin me bajaría el sueldo y me degradaría sin pensarlo.
Al salir del metro sólo bastó alejarme  70 unidades trin para que el efecto desapareciera de sus mentes, así que  me limité a ignorar las miradas de mi alrededor y me apresuré a proseguir con mi trayectoria.
Tras el final de mi travesía por el metro tuve que abordar otro tipo de vehículo llamado autobús, en el que afortunadamente tuve la oportunidad de viajar sentada. Gracias a mis anteojos pude rastrear las naves adecuadas que viajaran por la ruta que indicaba el mapa general, además de escatimar el costo del viaje y calcular la parada de destino. Pensé que tendría problemas si al abordar el autobús me preguntaban hacia donde me dirigía, pero en el momento en que el sujeto encargado de recoger la cuota se acercó para cobrarme aparentemente bastó con darle el dinero exacto para ser llevada a la base de Santa Lucía para evitar cuestionamientos.
-Para ti reina, con eso basta hasta Pachuca, o a mi corazón si quieres.
Comenzó a hablarme en un visible tono amistoso durante unos 10 minutos, a lo que sólo podía responder asintiendo con la cabeza en reiteradas ocasiones para no mostrarme descortés.
Luego de una hora de viaje llegué a mi destino sin más complicaciones, ahora sólo faltaba infiltrarme en una base militar...

...

Y aquí estoy a punto de entrar al lugar de destino, escondida tras unos arbustos que me ocultan de la vista.
Hubiera sido más sencillo infiltrarme de noche, pero al carecer de un vehículo propio debo venir en horas en que los transportes terrestres estén disponibles y a su vez poder regresar sin contratiempos a la Ciudad de México. Tuve que pensar en una estrategia que me ayudara a entrar al lugar sin llamar la atención, y dicha oportunidad se manifestó al ver que un soldado se acercaba a la entrada donde se encontraban otros más vigilando.
-Ahorita regreso, no los quiero ver perdiendo el tiempo como acostumbran.
-No capitán, estamos atentos, vaya con cuidado.
Alcancé a escuchar que el hombre le dijo algo a los guardias, además de intuir que se trataba de un oficial de un rango mayor debido a la expresión de sumisión con la que se dirigieron hacia él. Una vez que grabé su rostro en mi cabeza, primero le ordené a mis anteojos que desactivará las cámaras del lugar para no dejar evidencia en video de mis movimientos, y entonces sí, me hice pasar por él soldado de alto rango en la mente de los guardias.
-¿Todo bien, capitán? ¿Se le olvidó algo?
Me dirigen la palabra, pero sólo asiento con la cabeza y me alejo velozmente fingiendo tener prisa.
Camino a paso firme rumbo a la pista de aterrizaje donde sucedió el altercado procurando estar en un radio considerablemente cercano a las personas con las que me cruzo para poder mantener la ilusión. Una vez que llegó a la pista de aterrizaje me escondo detrás de un avión estacionado para convertir mis lentes en una diadema tableta de nuevo y así registrar más cómodamente la información que recabe.
-Registra una visión panorámica del lugar.
Activo la función de escáner de mi tableta y comienzo inspeccionar el lugar en cada uno de sus rincones. No hay anomalías en primera instancia.
-Muéstrame una regresión de hace 24 horas del estado sensorial del lugar.
En la pantalla además de un mapa holográfico de la pista de aterrizaje y sus alrededores se muestran en manchas de color azul las secciones con mayor concentración de energía universal, incluso en las zonas donde en estos momentos no se encuentra nadie.
-Qué extraño, sólo aparecen dos concentraciones excesivas de energía universal- me digo a mi misma.
Es decir , las únicas súper presencias que aparecen registradas son las de Big Man y Wonder Guy.
-Activa el ultra sensorial avanzado con tiempo exacto 13:14 horas del día de ayer.
Ahora en la pantalla no solo aparecen indicadas las súper presencias, sino todas las presencias vivas que estaban en este sitio ayer a la hora del incidente.
2...4...6...7...8...
-¿Sólo ocho? Según el reporte del señor Wonder Guy había nueve tripulantes contándolos a ellos, al presidente y al enmascarado.
¿Qué significa esto? Por más que el enmascarado haya logrado escapar antes de que Big Man ingresara al avión su presencia debería aparecer en la pantalla del ultra sensorial.
-¿Acaso el señor Wonder Guy se confundió al contar?
Lo dudo, es muy diligente, aunque no puedo descartar esa posibilidad, porque de no ser así ¿cómo es posible que una presencia sea invisible a la vista del ultra sensorial? Hasta los insectos más pequeños pueden ser detectados por su habilidad.
No posee una concentración masiva de energía universal detectable ni tan poco parece ser un humano, ¿a qué nos enfrentamos entonces? Puede que simplemente hayan sido ocho tripulantes en lugar de nueve en el avión, pero eso significaría que el señor Wonder Guy fue noqueado por un simple humano...
Si tan sólo tuviera mi dispositivo localizador de energía podría rastrear cada una de las presencias involucradas para investigarlas más a detalle.
Guardo los registros y las capturas de energía, me apresuro a ocultar mi tableta y convertirla de nueva cuenta en anteojos para irme del lugar puesto que empieza a notarse mayor movimiento en el área, y debo evitar a toda costa ser descubierta.
Es curioso que sólo me llevó 20 minutos el inspeccionar el lugar cuando el tiempo de trayecto fue de casi dos horas. Vaya que el costo - beneficio de los humanos no cuadra.
Me dirijo a la salida de la base militar aún con la "apariencia" de aquel militar ante las miradas cercanas. Una vez que llego la intranquilidad vuelve hacia al presenciar cierta escena.
-Soldados, ¿hay novedades?
-Sí señor, al parecer nuestras cámaras fueron bloqueadas por un agente externo.
-¿Bloqueadas?¿De qué hablan?
-Así es, pensábamos que estaba al tanto de la situación debido a que se encontraba dentro de la base.
-¿Yo? Pero si les dije que saldría por un momento.
-Sí señor, pero volvió en seguida... y no nos dirigió la palabra...
-¡Están locos! Yo acabo de llegar, ¡alguien más se los hizo pendejos!
No necesito entender su lenguaje para constatar que ya se dieron cuenta de que algo anda mal. Si me descubren me meteré en un lío grande, por lo que no debo dejarme ver por ellos, aparte de que ya  resulta inútil el mostrarme con el rostro de aquel soldado.
Ni hablar, tendré que improvisar...

...

-Hey, Big Man, ¿qué haces aquí? ¡No nos digas que todo esto es obra tuya!
Obviamente no puedo contestarles o me delataría, así que salgo del lugar a paso firme sin mirar atrás.
-Contéstanos, no te creas mucho sólo porque salvaste al presidente.
-¿Qué haces aquí? ¡payaso! ¿Qué le hiciste a las cámaras?
Lo siento Big Man, tendré que usar tu identidad de emergencia.
-¿Big Man acaba de tomar un autobús?¿Acaso no puede volar?

...

No fue la mejor elección pero conseguí salir de esta. Todo sería más sencillo si tuviera mi nave y todos mis artefactos disponibles, pero heme aquí, que gracias a mi negligencia debo verme obligada a experimentar el estrés de viajar en transporte público una vez más, lo que significa que tendré que soportar por segunda ocasión en un mismo día este tedioso proceso.
Tal vez debí decirle a Big Man que viniera por mí...
No, claro que no puedo depender de él de esa forma, ya es suficiente con el hecho de que me ofreciera asilo en su hogar como para generarle más molestias, además de que seguramente todo el camino se la pasaría coqueteando conmigo y me haría perder los estribos. Sí, guardaré esa opción para una emergencia de vida o muerte, por lo mientras trataré de analizar la información recabada en la base, la cual me temo que me arrojó más dudas que respuestas.

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