Big Man - Vigías Cósmicos Capítulo IX "Adaptabilidad"
Capítulo IX “Adaptabilidad”
-¡Transfórmate!
-Francisco, no tienes que…
-Compañero, te digo que me hagas caso.
Es mi enésimo intento tratando de transformar una inofensiva
pelota de plástico en una esfera de metal con ninguna utilidad aparente, tanto
Hugo como Zuno continúan dándome consejos para poder lograrlo, pero cada vez me
desespero más y mi enojo comienza a manifestarse en el cambio de la fisionomía
de la antes perfectamente redonda pelota.
-La estás apretando de más, disminuye tu fuerza- me llama la
atención Wonder Guy.
-Pues entonces dime tu maldito truco y así nos ahorramos tiempo valioso que
podríamos aprovechar para conseguir puntos.- Le respondo elevando la voz.
-Sólo tienes que concentrarte en hacerlo, no hay ningún
truco, además tienes que apoyarte en Zuno, eso es fundamental.
-Está bien, no me diga su secreto, señor alquimista.-Le
respondo frunciendo el ceño.
Mi humor comienza a empeorar no tanto porque no pueda
convertir una pelota de plástico en metal, sino porque el individuo delante de
mí si puede hacerlo. Y no sólo es eso, sino que ahora mismo parece que está
realizando una clase de entrenamiento mental, con los ojos cerrados y en una
pose que se asemeja a la meditación que realizan los budistas, como si
estuviera en un nivel superior al mío.
-Oye Zuno, dame una mano, se supone que tienes que ayudarme.
-Y eso estoy haciendo, mientras tu intentas concentrarte en
la pelota, yo abro los canales sensoriales espirituales dentro de tu cuerpo
para impregnar mi esencia en ellos y que puedas liberar mi energía físicamente.
-Ah…claro…- le respondo sin entender muy bien lo que me
acaba de decir.
¿Con sólo imaginar puedo crear? Sería un poder conveniente
pero es descabellado incluso hasta para nosotros. No, no es descabellado, y la
prueba es que el calvo frente a mí me demostró cómo cambiar la composición de
un objeto simplemente tocándolo. Ese maldito ¿Cuándo aprendió esa técnica?
-Llevamos casi una hora en este lugar Francisco, pero
descuida, no es algo que vayas a lograr en un solo día.- Me dice Hugo mientras
continúa con los ojos cerrados.
-¿Y a ti cuánto te llevó dominarlo?- Le pregunto.
-2 meses.
-¿Dos meses? ¿Quieres decir que pasaré dos meses enteros
perdiendo el tiempo de esta manera? ¡Estás loco!- Me altero pensando en el
tiempo que tardaré en dominar esta absurdez.
-Bueno, tal vez tu tardes el doble- se entromete Zuno.
-Si este sujeto lo hizo en dos meses, yo lo haré en una
semana. –Declaro con toda seguridad.
-Pues mientras no te concentres, lo dudo.-Me vuelve a atacar
Zuno.
Vuelvo a cerrar mis ojos en busca de un silencio absoluto
que me haga concentrarme únicamente en la pelota que tengo sobre mi mano
derecha, pero una vez que logre concentrarme ¿qué debo pensar? ¿Debo imaginarme
una pelota de metal? ¿Debo ordenarle a la pelota que se transforme? Es
totalmente absurdo, y por más que pienso no encuentro la respuesta.
…
Pasa otra hora y yo no consigo ningún avance, ni si quiera
porque logré estar de pie por dos horas en el mismo lugar y me concentré más de
lo que me concentro cuando leo un cómic.
-Ya me harté, y me siento cansado por alguna razón.-Me quejo
en voz alta.
Wonder Guy abre los ojos y relaja su cuerpo.
-Es normal, estamos trabajando en un puente externo con
nuestras almas heroicas, y eso lleva mucha energía.
-¿Un puente externo? – Le pregunto.
-Sí, estamos utilizando energía directamente de Zuno y de
Bin, o más bien, nos comparten de su esencia y nuestro cuerpo sirve de conexión
de ellos con el mundo exterior. – Me explica Hugo.
-¿Y eso de qué nos sirve?
-Recuerda que las almas heroicas además de brindarnos una
fuerza y resistencia muy por encima de la media, también tienen la capacidad de
adaptarse al entorno de manera conveniente.
-¿Y buscamos que nos brinden ese poder de adaptación para
nosotros mismos?-Intuyo.
-Sí, ese es el máximo provecho que podemos obtener de ellas,
pero no es nada sencillo como te mencioné antes.
-Creo que entiendo un poco, ¿pero entonces para qué es la
pelota?
-El punto de este entrenamiento es que logres pasarle la
habilidad de adaptación de Zuno a esta pelota.
A ver, ¿qué necesidad tenemos de fortalecer cualquier objeto
cuando nuestros puños son más fuertes que él?
-Oye genio, ¿y por qué no creamos directamente el puente
hacia nuestros cuerpos y los fortalecemos?- Le hago una pregunta más que
lógica.
-Es imposible, nosotros somos el puente y ningún puente se
cruza a sí mismo.-Me responde en tono explicativo.
-Ya veo, entonces supongo que es inútil el adquirir la
habilidad para nuestros cuerpos.- Menciono decepcionado.
-De un modo directo, sí, pero existe otro camino, por lo que
es esencial que culmines este ejercicio para pasar al siguiente paso.
-Y supongo que tú ya estás en ese paso…
-Correcto, pero ya agoté mucha energía por hoy y debo parar.
Te recomiendo que hagas lo mismo.-Me dice mientras se pone de pie y se sacude
el traje.
-De acuerdo, aunque siento que sólo estuve dos horas parado
en este lugar sin hacer nada- Me quejo mientras estiro la mano para entregarle
la pelota.
-Consérvala, puedes practicar de nuevo más tarde mientras
vigilamos o en tu casa, sólo procura no sobre esforzarte.
-Está bien…
Y así termina nuestra primera sesión de “entrenamiento”,
sin lograr hacer nada prácticamente.
…
Ya es medio día, estamos volando rumbo al occidente del país,
precisamente a un municipio del estado de Michoacán del cual no recuerdo el
nombre honestamente. Solamente recibimos el reporte de una balacera que
involucraba a un grupo de sicarios presuntamente miembros de algún cartel de
droga y a un escuadrón de la policía federal. O al menos eso le informó Bin a
Hugo.
-Es inaudito que se les ocurra iniciar una balacera a plena
luz del día- le comento a Hugo mientras volamos.
-Nunca es temprano para cometer crímenes- Suelta una frase
digna del Capitán América.
-Sí, pero eso al menos nos da oportunidad de intervenir en
algo el día de hoy.-Le comento.
-Sería mejor si no tuviéramos que intervenir, ¿no lo crees?
La frase acaba de soltar es por demás obvia, si la paz
reinara en el mundo todo sería más conveniente, pero si no hubiera gente que
hiciera el mal ciertamente los héroes o las organizaciones secretas no tendrían
justificación de su existencia.
-Pensaste de forma maliciosa compañero- Me dice Zuno no como
regaño, sino en tono indagatorio.
-Supongo que sí, pero eso es parte del ser un superhéroe ¿no
lo crees?
-Pues los superhéroes son creaciones meramente humanas, por
lo que únicamente puedo entenderlos bajo los juicios humanos, algo de por sí ya bastante complejo. -Continúa
reflexionando.
No tenemos tiempo de dialogar demasiado, porque hemos
llegado al lugar del incidente, una casa tipo hacienda antigua, abandonada y
con prominente hierba alrededor, como si fuera sacada de alguna seriucha de
narcos que tanto están de moda en estos días.
-No se ve mucho movimiento ¿crees que ya haya terminado?-Le
pregunto a Hugo.
-No lo sé, entremos de inmediato- me contesta mientras
comenzamos a descender.
Una vez que pisamos tierra firme corremos rápidamente a
través del jardín de la hacienda, sin importarnos si hacemos ruido o no.
-Según Bin es por aquí.- Nos dice Hugo.
-Te seguimos entonces.
Giramos por la esquina de una una pared de piedra y
alcanzamos a ver las caballerías, donde curiosamente no hay ningún caballo, en
su lugar hay cuatro hombres de pie que se encuentran armados cuya apariencia
nos hace suponer sin mucha dificultad que son los narcos, mientras que de
rodillas y a unos tres metros de distancia frente a ellos se encuentras tres
policías hincados, con las manos sobre su cabeza.
-A ver señores, dejen de sentirse el Señor de los Cielos y
bajen esas armas.- Alzo la voz con el fin de amagarlos.
-¡Mierda! Son Wonder Guy y Big Man.-Grita uno de los
maleantes, de porte bajo y robusto.
-Así es Tuco, y no venimos en son de paz.- Le grito mientras
doy un paso al frente.
-Tranquilo Big Man, debemos priorizar en la seguridad de los
rehenes.-Me detiene Hugo.
-Ya lo sé Wonder Guy, me dirigía a rescatarlos.-Le contesto,
obviamente mintiendo.
-Ni un paso al frente payasos, que me los cargo.- Ahora
habla un hombre de bigote y sombrero, apuntando su arma contra uno de los
policías.
-Saben que si hacen eso, no saldrán de esta- Los amenaza
Wonder Guy.
-Ca…cállate gringo, además ¿qué haces aquí tú con el idiota
de Big Man?
-¿Quién es idiota, idiota?- Comienzo a enojarme contra ese
imbécil del sombrero.
-Contaré hasta tres y si no sueltan las armas, acabaré con
cada uno de ustedes- El semblante de Hugo cambia por completo.
Vaya, el tono de voz que ha utilizado sí que impone, debo
admitir que aunque su casco cubre la mayor parte de su expresión, el aura que
desprende basta para sugerir que está furioso.
-¡Juro que les volaré la cabeza a estos puercos!-Nuevamente
el hombre del bigote amagando a uno de los policías con su arma.
-No estás en condiciones de amenazarnos, tarado.- Me burlo
del nervioso delincuente.
Esto es malo, para nosotros no es ningún reto noquear a
estos individuos, pero con el miedo que ahora manifiestan ante nuestra
presencia me temo que podrían cometer una locura como dispararle a los
policías.
-Uno… Hugo comienza a contar.
-Deberíamos rendirnos jefe, no podemos contra ellos.- Un
narco, alto y moreno le sugiere al sujeto del bigote.
-¿Está cabrón verdad?-El hombre del bigote voltea a ver con
expresión abatida a su compañero.
-Aguanten, aquí los que mandamos somos nosotros- El sujeto
parecido a Tuco rezonga.
-¿Y cómo quieres ganarles, animal?- Eleva la voz el jefe.
Cierto, esa arrogancia que aún tiene ese sujeto debe ser
sólo frustración.
-Dos…
-Muy bien, de pie perros, lléguenle-El sujeto del bigote
baja su arma y decide dejar ir a los policías.
Los oficiales se ponen de pie y giran hacia nosotros. Dos de
ellos parecen ser hombres mayores de 30 años, pero el tercero incluso luce más
joven que yo, además de que denota serios golpes en la cara y sangre derramada
sobre su nariz y boca.
-No perdieron el tiempo ¿verdad?- Miro a los maleantes
inquisitivamente.
Tres de los delincuentes colocan sus armas en el piso a
petición de Wonder Guy, pero el Tuco se rehúsa a obedecer.
-¡Ni madres que se largan limpios puercos, al menos me
cargaré al chamaco metiche!
El narco apunta su pistola hacia el joven policía y detona
un disparo…
-¡Estúpido!-Corro desesperadamente hacia donde se dirige la
bala.
Mi vista no le pierde el rastro, pero me temo que mi
reacción física no fue lo suficientemente buena como para llegar a tiempo. SI
esa bala fuera al cuerpo del joven policía su chaleco antibalas lo protegería,
pero se dirige directo a la cabeza, es decir, a una muerte segura.
¿De nuevo dejaré morir a una persona? Menudo héroe soy.
-No lo lograremos compañero- Zuno entiende la situación al
igual que yo.
-¡No digas eso, tenemos que hacerlo!-Estiro mis brazos que difícilmente
evitarán el fracaso.
Esta fracción de segundo resulta eterna, y aun así
insuficiente para salvar una vida. Mis súper brazos y piernas no son lo
suficientemente largos y rápidos. Tendré que volver a pagar por mi
fanfarronería dejando morir a alguien.
-¡Adapta!- Se oye la voz firme de Hugo detrás de mí.
El joven policía no logra moverse de su posición debido al
shock, pero justo frente de él una corriente de aire comienza a solidificarse
de una forma extraña, como si se formara una capa de cristal con base en ese
aire.
-¡Pum!
Un fuerte estruendo se escucha en el ambiente, un sonido que
no podría provenir de una bala impactando en un cuerpo humano, sino en una
placa de acero.
-La bala…-Mis ojos se quedan atónitos ante la escena.
-¿Pero qué carajos?-Dice el hombre de baja estatura mientras
baja el arma lentamente.
El policía que se suponía moriría de un impacto en la cabeza
se encuentra ileso, claramente sorprendido al encontrarse aún con vida. La bala
cae a sus pies, totalmente deformada, mientras que la cortina de aire ha
desaparecido.
-Ahora suelta el arma, o prometo que no volverás a ver la
luz del sol.
Wonder Guy, el héroe más ético, mira con ojos asesinos al maleante
que disparó. Esta vez el Tuco no opone resistencia y tira su arma, a la vez que
se coloca de rodillas sin que se lo pidieran.
-Bien… hombres sin escrúpulos, sigan los pasos de sus
compañeros y colóquense de rodillas- Trato de tomar algún rol en la captura, aunque
no sé bien qué acabo de presenciar.
-¡Si señor Big Man!- Responden obedientes mientras cumplen
mi indicación.
-Encárgate de ellos colega- Me dice Hugo ligeramente
agitado.
-¿Estás bien?-Le pregunto.
-Sí, no te preocupes- me responde forzando una sonrisa.
Me dirijo a donde se encuentran los narcos arrodillados,
alcanzo a ver un poco de cuerda en las caballerías, seguramente con la que
amarran a los caballos, la tomo y sujeto a los delincuentes con sus manos
detrás. Una vez que termino de amarrarlos me dirijo a Wonder Guy:
-Oye Hu… Wonder Guy (casi la cago), ahora sí explícame qué
fue lo que hiciste hace un momento.-Refiriéndome a cómo diablos logró parar esa
bala sin siquiera tocarla.
-Adaptabilidad del entorno, o en este caso, del aire- Me
dice mientras señala un hueco en una pared de madera de la caballería por donde
se alcanza a percibir una ligera corriente de aire.
-¿Quieres decir que esa corriente de aire detuvo la bala?
-No, bueno sí, pero no por sí sola.- Contesta y sonríe de
forma maliciosa.
-¿Quieres decir que reforzaste el aire?
-Lo correcto es decir que logré transmitir la adaptabilidad
de Bin a aquella corriente de aire, y en el momento que la bala tocó su
atmósfera ésta se preparó para recibirla y detenerla. Fue una bendición que esa
corriente entrara en el momento justo.
-Ya veo, después de todo si eres un maldito alquimista-
Muevo la cabeza en tono de falsa desaprobación.
Este maldito es capaz de llevar su habilidad hasta ese
extremo. Si podía detener la bala sin tocarla ¿por qué me hizo alarmarme de esa
manera.
-¿Cómo está todo por allá?- Les pregunto a los oficiales.
-Bien Big Man, gracias a que ustedes intervinieron, si no
estaríamos muertos.-Me responde un oficial robusto de piel morena.
-¿Ya llamaron a la ambulancia?- Comento mientras volteo a
ver al policía joven.
-Sí, ya están en camino, aunque no es nada grave lo del
muchacho.-Me responde el oficial.
El joven policía se encuentra sentado en el piso, aun con
una expresión de asombro.
-¿Por qué se ensañaron con el chico?-Pregunta Wonder Guy.
-Bueno, pues me temo que el chamaco fue imprudente. Logró
localizar el escondite de los delincuentes, pero en vez de esperar refuerzos,
se sintió un superhéroe como ustedes y se aventó sólo contra ellos. Fue un
milagro que no lo mataran. Por suerte veníamos de paso y vinimos a inspeccionar,
entonces cuando vimos la situación decidimos llamar a los refuerzos, pero
fuimos descubiertos y comenzaron a dispararnos. Cuando nos quedamos sin
cartuchos estos malnacidos nos sometieron de igual manera. –Nos explica el
oficial mientras mira a los cuatro narcos amarrados.
Wonder Guy se agacha para hablar con el joven.
-Fuiste muy valiente hijo, de hecho más que nosotros, porque
si no tuviéramos súper poderes de seguro no pondríamos un pie en este lugar.
-No señor, fui tonto, porque estaba lleno de ira contra esos
hombres- Dice el joven policía mirando al piso con tono de arrepentimiento.
-Es normal que sientas ira contra alguien que hace el mal-
Hugo minimiza el lamento del chico.
-No es eso, mi ira era personal, y gracias a eso casi mueren
mis colegas.-El chico entierra los puños en la tierra.
-¿A qué te refieres?- Hugo le cuestiona.
-Hace tres meses mi primo, dueño de una tienda, fue
asesinado por estos hombres al negarse a pagar una cuota de piso que
acostumbran pedir los de su calaña. Él era un hombre trabajador, honesto, tenía
esposa e hijos, y no le hacía daño a nadie. Murió simplemente porque le tocó
estar en un lugar en el que negarse a una extorsión se castiga con la muerte, y
nadie hace nada.
Todos nos quedamos en silencio ante la historia del chico.
Volteo a ver a los delincuentes y me dan ganas de presionar sus manos con el
lazo hasta que se desprendan de sus brazos.
-Les seguí la pista durante semanas hasta que di con su
escondite, entonces se me hizo sencillo el encararlos por mi cuenta, pero no
hice otra cosa sino más que ponernos en riesgo a todos.
Sin duda fue temerario e irresponsable lo que el joven
policía hizo, pero creo que su forma de actuar es bastante humana, y no puedo
culparlo por buscar resolver sus problemas por su cuenta.
-Sabes, la venganza es en ocasiones un mal necesario para
realizar un bien, pero de nada sirve que malgastes tu vida, porque entonces ese
bien que realices será un bien vacío.- Hugo expresa sus sinceros pensamientos
mientras coloca su mano sobre la cabeza del chico.
-En serio los admiro, a ustedes los héroes, y hoy más que
nunca acabo de darme cuenta de lo pequeño que soy a su lado.
Ese es uno de los cumplidos incómodos de escuchar, porque
nuestras habilidades son reconocidas no por lo que podamos hacer, sino por lo
que los demás no pueden hacer. Más que sentirme especial, ese comentario me
hace sentir vacío, porque después de todo ¿soy consciente de lo grande que debo
verme ante los ojos ajenos? ¿Soy consciente de por qué soy un “héroe”?
-SI vieras más allá de todo, te darías cuenta que incluso
nosotros somos demasiado pequeños. No tienes por qué avergonzarte al tratar de
cumplir una meta, de esta experiencia aprenderás a tomarte las cosas con un
poco más de calma y a confiar en los demás- Wonder Guy realiza su último
discurso heroico antes de ponerse de pie y dejar al muchacho en manos de los
paramédicos que recién acaban de llegar. Los refuerzos llegan cinco minutos
después ya cuando todo ha terminado, sólo para tomar nota del incidente.
…
Dejamos el lugar y volamos de regreso a la Ciudad de México.
Me quedo con las últimas palabras que Hugo le dijo al chico.
-Le dijiste al chico que tendría que aprender a confiar en
los demás, pero ¿no crees que entre esos “demás” haya policías que puedan estar
vinculados con el narcotráfico? Después de todo es sospechoso que hayan tardado
en llegar tanto los refuerzos.- Le pregunto.
-Es muy posible, pero como héroe no puedo decirle que
desconfíe de sus colegas. Es un mundo triste al que nos enfrentamos, en donde
hasta nuestros héroes suelen traicionarnos. Él es joven e impetuoso, es normal
que se deje llevar por sus emociones, así que no puedo sugerirle que actué siempre
de acuerdo a sus convicciones, pues lo estaría encaminando a una muerte segura
y siendo egoísta, no me gustaría cargar con su vida en un futuro- Hugo me
expresa su sentir.
-Ja,ja, eres un hipócrita entonces- Le hago un poco de burla
para quitarle seriedad a la conversación.
-Esta profesión es hipócrita, y la gente lo sabe al igual
que nosotros, pero tanto a ellos como a
nosotros no nos queda de otra más que jugar nuestro papel en el juego.- Me
contesta con un ligero tono amargo.
-¿Entonces un héroe es frívolo?
-No me malentiendas. Me encanta ayudar a la gente y
contribuir a un mundo mejor, pero al igual que tú me doy cuenta de las
contradicciones que eso conlleva. En ocasiones también suelo preguntarme esas
cosas y rebuscar las razones del por qué soy un héroe, pero me he dado cuenta
de que un héroe no puede permitirse el aplicar la filosofía en sus acciones,
sólo debe actuar como un héroe, aunque eso signifique soltar ambigüedades ante
las personas.
-Actuar como un héroe…-murmuro esa frase soltando un leve
suspiro.
Sin duda estos últimos días me han dejado mucho en qué pensar,
el ser miembro de una organización; el ser un candidato; el ser un héroe… esta
última es la cuestión que más conflicto me causa, porque no puedo evitar pensar
que el ser un héroe no es cuestión de convicción, sino circunstancial, pues
como Hugo le dijo al chico, “si no tuviéramos estos poderes, seguramente no
tendríamos un pie en este lugar”.
En fin, a estas
alturas de nada sirve el quemarse la cabeza pensando en el asunto. Por otra
parte noto a Hugo ligeramente cansado, por lo que decido preguntar sobre su
estado.
-Hugo, ¿estás bien? Te noto agitado.
-Sí, me temo que esa técnica me robó más energía de la que
esperaba, pero todo “Perfect”.
-Supongo que es difícil adaptar el entorno a
conveniencia.-Le comento.
-Sí, además aún no lo domino del todo.
Realmente quedé sorprendido con esa manera de aprovechar las
habilidades de adaptabilidad de las armas heroicas. Ahora siento que tengo que
entrenar más tiempo y con más esfuerzo.
Saco la pelota y comienzo a tratar de endurecerla mientras
vuelo. Como estoy bastante acostumbrado a volar no me cuesta ningún trabajo
realizar las dos cosas al mismo tiempo.
-Iré a mi país a vigilar un rato ¿puedo dejarte solo?- Me
dice Hugo mientras voltea a verme.
-Claro ranger blanco, después de todo yo soy el rey aquí.
Nos separamos en el aire y me dirijo a patrullar la capital. Al no
encontrar grandes incidentes, decido viajar al sur del país para inspeccionar
que todo esté bien, aunque si todo está bien no podré cosechar puntos.
-Los héroes sí que son complejos, desean la paz del mundo
siempre y cuando ellos contribuyan a formarla. Son algo megalómanos.- Zuno
habla después de un largo rato.
-Sé que no está bien el que desee que haya algún crimen,
pero en verdad quiero ganar esa competencia de candidatos.- Expreso mi oscuro
deseo de forma sincera.
Ha sido un día bastante movido, y seguramente me encontraré
con uno que otro maleante al que tenga que poner en su lugar (aunque
técnicamente Wonder Guy fue quien se encargó del problema ese rato). Espero no
tener que lidiar con rehenes de nueva cuenta, al menos hasta que pueda adaptar
el ambiente como lo hace Hugo y poner a salvo a las víctimas.
Cierto, después de terminar debo llevar mi ropa a la
lavandería e ir a casa de mis padres por ropa de mujer para prestarle a mi
futura esposa Amira. Cuando pienso en el
hecho de llegar a casa y ser recibido
por una de las mujeres más bellas del universo mis ánimos crecen hasta la
galaxia Mess, pero al recordar su frío semblante y las escasas posibilidades
que tendría de tener una cita con ella debido a que únicamente piensa en
cumplir su misión ,me hace querer dormir en la azotea por segunda noche
consecutiva para no sumergirme en cosas que no sucederán.

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