Big Man-Vigías Cósmicos Capítulo VII (Side B)



(Side B)




Amira Zirnea, defensora número 0038922 de la Zona Vigillium, miembro de la guardia de investigación designada por el señor Ze-Tron; proveniente del planeta Suario, de origen humilde y trabajador, graduada con honores de la Universidad Vigía.
Muchos ven en mí un futuro prometedor dentro de la organización debido a mi historial académico, además de lograr ingresar a la A.V.U. a mi corta edad. Mi sueño es llegar a ser jefa en el área de investigación universal para así poder desarrollar al máximo mis capacidades en el futuro.
Lamentablemente tengo que servir de mensajera en estos momentos debido a la escasez de personal, aunque entiendo que es un paso más en mi meta.
¿Pero por qué tenía que venir a visitar justamente a ese hombre? Aquél  por el que mis compañeros no  dejan de molestarme puesto que declaro fervientemente que regresaría por mí sin importar que todos lo escucharan.
Piensan que porque todo el tiempo trato de mantenerme seria y rígida jamás me avergüenzo o siento emociones de ningún tipo. ¡No podrían estar más equivocados esos idiotas!
¡Soy una chica después de todo!
Simplemente cuando hago mi trabajo me gusta mantenerme lo más seria posible y no mezclar mis emociones con lo profesional.
Pero es muy complicado mantenerse seria cuando un hombre se presenta desnudo frente a ti y después te dice cumplidos como si nada ¿Así serán todos los hombre terrestres?
Jamás he salido con alguien debido a que  desde mi juventud me he dedicado a prepararme para ser un agente importante, además de que en comparación con las mujeres de mi planeta yo no soy para nada atractiva. De hecho yo era la única a la que no invitaban a los bailes que solían realizar en mi escuela, siendo víctima de  burlas al ser catalogada como  un ratón de biblioteca sin encanto.
No dejaba que eso me intimidara para alcanzar mis metas, aunque una parte de mí innegablemente se sentía un poco desmotivada al respecto. En fin, decidí restarle importancia al asunto.
Sin embargo por primera vez en mi vida un hombre me hablo de forma romántica, e incluso me llamó "ángel". Según las referencias que he consultado de este planeta se refiere a un ser divino, de belleza y esplendor incalculable, digno de estar al lado de esos seres mitológicos llamados "dioses", que además funciona como ente protectora.
Honestamente no supe cómo reaccionar ante tal cumplido, era la primera ocasión que alguien me consideraba de esa manera; si bien  en palabras del señor Ze-Tron estoy a "años luz de ser fea", no puedo tomar eso como un cumplido, debido a que nuestra relación es similar a la de padre e hija.
¡Es un tonto! ¿Cómo se atreve a hablarme de esa manera? ¿A mí que soy un soldado de la A.V.U.? Sin duda un hombre como él jamás sería el ideal de nadie ni aquí ni en ningún otro rincón de la galaxia. Es un pervertido, tonto, exhibicionista, torpe...
Pero dijo que era hermosa...
¡Ya! Tonta ¿Cuántos años crees que tienes para emocionarte por algo así? Tanto me he exaltado por estar pensando en tonterías que noto que la temperatura de mi rostro se ha elevado, muy posiblemente esté ruborizado.
Bueno, estoy convencida que será la última vez que tenga que ver a ese hombre, así que no tengo de qué preocuparme.
Tomo un poco de aire y salgo de este edificio para dirigirme a abordar mi nave, la cual dejé estacionada cerca de aquí. Tuve que camuflarla en un vehículo propio de este planeta, situación que no me agrada en lo más mínimo, pero en un sitio cuyos avances tecnológicos son sumamente atrasados no tengo otra opción más que disfrazar una simple nave espacial para pasar desapercibida.
Debí dejarla más cerca del edificio, sin embargo cuando llegué los espacios cercanos para estacionarse estaban ocupados, por lo que tuve que buscar otro lugar más adelante.
¡Fiu! La atmósfera de este planeta es muy similar a la del mío, pero noto una extraña presencia en el aire, tanto que desprende un  olor algo desagradable , tanto que mis ojos comienzan a irritarse un poco.
Camino unos 500 metros rumbo a mi nave, y justo cuando estoy por llegar alcanzo a darme cuenta que definitivamente algo anda mal.
-¿Qué pasó?- me altero de golpe.
Me acerco a mi nave camuflada de automóvil a la cual le faltan los cuatro neumáticos ¿quién podría haberme jugado esta broma?
En las llantas se encontraban ocultas las bolsas de energía Zillius, necesaria para el traslado a velocidad superlumínica...
El miedo comienza a invadirme de pronto, no porque me sienta débil e indefensa en este planeta, sino porque la única forma en la que puedo regresar a la Organización se ha esfumado con esas bolsas de energía Zillius.
-¿En serio? ¿Fui víctima de un robo?
Comienzo a reírme para expulsar los nervios que me invaden. Algunos terrícolas que pasan por el  lugar se me quedan observando, pero el shock ante tal ultraje no me deja recuperar el semblante.
-¡Sí! Con el localizador de energía semiuniversal tal vez pueda detectarlos.
Abro mi nave con facilidad.
-Qué raro, parece como si hubieran forzado la puerta para abrirla antes de que llegara.
Entro a la nave, pero la desgracia no ha hecho más que empezar.
-El dispositivo localizador de energía ¡Tampoco está!, sin él los dispositivos de comunicación son inútiles.
Comienzo a golpear el timón circular de la impotencia,  la última de las posibilidades de regresar por mis propios medios de ha dispersado. Me tomará mucho tiempo en localizar el dispositivo, además de que que la energía Zillius comenzará a fugarse si no está conectada a un catalizador.
-¡Y todo por venir a ver a este hombre! ¡Me contagió de su mala suerte!
Sé que mis lamentos no sirven de nada, pero ya no puedo contener mis emociones. Quedaré varada en este lejano lugar hasta que alguien decida rescatarme.
-Jefecita, está cometiendo una infracción.
Escucho una voz de hombre pero no logro entenderle en lo más mínimo.
-Güera, mueva su auto, o si no nos lo llevamos al corralón.
El hombre parece ser alguna especie de soldado de este planeta, creo que me está reprendiendo o algo así, pero no comprendo ni una palabra...
Se supone que yo puedo entender cualquier idioma del universo siempre y cuando tome...
-¡Mi lingual esencial! ¡Olvidé cargar con más pastillas!
El efecto del lingual esencial debió haber pasado, definitivamente este planeta está cargado de mala suerte.
-¡Ayuda! ¡Robaron piezas de mi nave!-comienzo a gritarles a los hombres que se encuentran fuera del vehículo, con la esperanza de que puedan leer la situación.
-No se ponga agresiva jefa, porque si no nos llevaremos su auto.
Trato de hacerle señas con el fin de tratar de explicarle, pero parece que tampoco surte efecto.
-Atención, llamen a la grúa por favor, y necesitamos refuerzos porque hay una mujer agresiva al volante, repito, hay una mujer agresiva al volante.
El hombre comienza a hablar por medio de lo que parece ser un dispositivo de comunicación bastante rupestre. Creo que piensan que soy una amenaza, pero no podrían estar más equivocados, aquí la víctima soy yo.
Tal vez deba bajar del auto para demostrarles que mis intenciones no son hostiles, eso pienso hasta que siento un ligero jalón en la parte de atrás de la nave, como si hubiera sido enganchada.
-No, no ¿qué hacen? ¡Es mi nave!
Aunque no entienda su idioma puedo percibir que tratan de llevarse mi nave con una grúa, porque las grúas también existen en mi planeta.
-Cálmese jefa y baje del auto, veamos si nos podemos arreglar.
Los individuos uniformados tratan de abrir la puerta de mi vehículo pero la sostengo con fuerza para impedirlo.
Podría salir y enfrentarlos, después de todo soy más fuerte que el promedio de los habitantes del Universo, por otro lado, si un incidente de este tipo llegase a oídos del Primero Valin, seguramente me destituiría y todos mis sueños se verían frustrados.
¿Por qué me pasa esto? Todo es por culpa de ese hombre que quemó su traje. De seguro si estuviera aquí se estaría burlando de mí al ver que mi semblante serio se ha perdido por completo. O tal vez diga que incluso así  le parezco hermosa...
Estoy perdiendo la cordura en medio de este apuro, quiero llorar de la impotencia, necesito pedirles ayuda a esos héroes de inmediato, pero si salgo de mi nave se la llevarán y puede que no la recupere. ¡Tendré que trabajar de por vida para saldar mi deuda!
Por favor señor Big Man, venga a salvarme.
Sé que las cosas no suceden tan solo con desearlas, pero me gustaría que así fuera por esta vez.
-¿Puedo ayudarles en algo?
Esa voz...
Logré entender esa frase a la perfección.
¡Big Man! Me has venido a salvar.
En mi pueblo no creemos en milagros ni nada por el estilo, pero me gustaría pensar que en esta ocasión la causalidad jugó a mi favor.
Este tonto pervertido ha venido a rescatarme, parece como si hubiera escuchado mis lamentos y vino en mi ayuda. No han pasado ni 15 minutos desde que nos despedimos, pero no creí que me alegraría tanto de volverlo a ver así de pronto.
-No se preocupen, yo me encargo-
Su voz se escucha claramente y oigo sus pasos hacia acá, menos mal que el sí puede entenderme, tal vez el verdadero ángel sea él...

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