Big Man- Vigías Cósmicos Capítulo VI "Rescate"


CAPÍTULO VI “Rescate”



Cuando se es niño, uno de los principales deseos es  poseer algún superpoder para salvar a las personas, o bien, para presumir. Yo no era la excepción, desde muy pequeño me encantaba idolatrar a superhéroes como Spider-Man, Batman o Superman, y aunque muy en el fondo sabía que era imposible aspirar a ser como ellos debido a que eran personajes de ficción, mi parte más ingenua y soñadora mantenía la esperanza de que algún día podría cumplir ese sueño.

Hace un par de años comenzaron a aparecer superhéroes en nuestro mundo, hecho que causó el mayor revuelo nunca antes visto en la historia, pues era infame el concebir seres que solo estaban presentes en las historietas que los gordos frikis leen.

 Cuando esos seres salieron a la luz sólo podía  sentirme celoso de ellos, ya que yo amaba a los superhéroes y sentía que merecía ser uno, pero vamos, mi vida no se caracteriza por ser abundante en suerte, así que no tenía sentido el lamentarme el por qué otras personas consiguieron superpoderes y yo no. Es más, ni siquiera he ganado una rifa en mi vida.

Pero hace poco más de un año Zuno apareció en mi vida y pudo cumplir mi sueño, otorgándome capacidades más allá de la imaginación lógica. Me sentía tan omnipotente que mis poderes parecían demasiado para las pequeñas amenazas de este mundo.

¿Detener robos? ¿Frenar autos? ¿Salvar animales? Son cosas que no requieren al mejor superhéroes para cumplirse, pero ¿desactivar una bomba dentro de alguien? ¿Cómo se supone que voy a hacer eso? Y no es cualquier persona, es el presidente del país el que está a punto de explotar en mis narices, pero esto no deja de sonarme como a película de ciencia ficción, después de todo no es muy común que introduzcan bombas en el cuerpo de alguien.

-Big Man… ayuda…- solloza el presidente.
-Eh… descuide, va a estar bien señor- le contesto sin siquiera analizar la situación, pero ¿qué más puedo decirle?
-Mantén la calma compañero, de seguro que hay una forma de desactivar la bomba de su cuerpo-me dice Zuno.
-Pues escucho opciones- le contesto algo alterado.

No puedo pensar a gran velocidad, y menos existiendo un contador de tiempo cerca de la ventana que indica que la bomba estallará en un minuto y quince segundos.

-Primero debemos localizar en donde se encuentra exactamente la bomba, para eso debes concentrarte y agudizar tu oído para detectar algún sonido característico.
-Si… si… concentrarme…- cierro los ojos y trato de concentrarme para escuchar el sonido de la bomba.

El ruido externo comienza a  diferenciarse poco a poco, la alta capacidad de percepción de mis oídos entra en acción. Escucho el viento filtrándose por la ventana que rompí, escucho el fluir de mi sangre y los latidos de mi corazón; si me acerco al presidente puedo escuchar los ríos de sangre que corren por su cuerpo a través de las venas, así como su rocosa respiración digna de un fumador de décadas. Aun así no escucho el sonido de ninguna bomba, aunque si me pongo a pensar, nunca en mi vida he escuchado una bomba de verdad.

-Oye Zuno, no escucho ninguna bomba- le pregunto a mi compañero.
-Calla, no te desesperes, checa el brazo izquierdo, existe una vibración anormal.
-¿Qué no me desespere? ¿Ya viste que al contador solo le quedan 43 segundos?
-Confía en mí Francisco y deja de quejarte.
-Muy bien, haré lo que me dices- estiro mi mano y la recorro lentamente a través del brazo del mandatario como si lo estuviera acariciando. La forma en que lo hago no es nada varonil pero no tengo opción.

35…34…33…

-¡Ah! Maldito contador, deja de presionarme-
-Por un demonio, ¡cálmate! Eres un héroe, tienes que conservar la calma-me regaña Zuno.
-Entonces ayúdame a encontrarla en vez de gritarme-

25…24…23…

El tiempo se acaba  y mis nervios empeoran, mi respiración comienza a agitarse y genera ruido que me dificulta seguir escuchando con claridad.

15…14…13…

Comienzo a poner más fuerza en mi mano para detectar la anomalía, recorro de nueva cuenta el antebrazo y hago circular mis dedos hacia el codo, y justo unos centímetros debajo del codo parece que encuentro el peligro.

-Sentí algo Zuno, esto debe ser la bomba.
-Bien, ahora hay que ver cómo la sacamos….


Bueno, no sé por qué me emocioné, era obvio que si encontraba la bomba tendría que sacarla después, y a menos que el avión cuente con un equipo de cirugía, no tengo idea de cómo mierdas voy a sacar el explosivo del brazo del presidente.

12…11…10…

-Señor presidente, ¿necesita su brazo izquierdo?
-¡De prisa Big Man, que explotaremos todos!- dice un poco impaciente el presidente.

Técnicamente quien explotará es él, yo podría salir con los demás y salvar a la mayoría de su destino fatal, pero si he de gastar mi último recurso creo que la mejor opción es arrancarle el brazo por la fuerza y aventarlo fuera del avión.

-Muy bien, eso haremos- le tomo el brazo con fuerza al presidente.
-¡Nooooo! ¡Ayyyyyyy!- grita el mandatario.
-¿Qué vas a hacer pedazo de imbécil?- me detiene Zuno.
-Salvar su vida, tarado.
-Con tu fuerza podrías no solo arrancarle el brazo, y moriría desangrado de cualquier forma.
-Pues es mejor que morir hecho trozos por una bomba.
-¿Sabes que eso te va a quitar más puntos de los que te dará? ¡Será un magnicidio!
-Ya cállate Zuno, solo me regañas y nunca propones soluciones.
-Yo solo estoy para brindarte mi poder, las soluciones deben salir de tu limitada cabeza.
6…5…4…
- ¡Mi brazo, me duele!- suelta un grito sumamente angustioso el presidente.
-¡Estoy tratando de desactivar esta maldita bomba y nadie coopera, carajo!
¡Crack! Cuando me doy cuenta le estoy gritando de forma eufórica al hombre más importante del país, además de que le presioné el brazo izquierdo con la fuerza necesaria como para fracturárselo, pero eso no es todo, porque asomo mi vista al contador y mis ojos no pueden creer lo que estoy observando.
-El marcador… marca error…- digo vagamente.
-Al parecer descompusiste la bomba al momento de presionarle el brazo con fuerza.
-Sí, así parece…- solamente puedo estar incrédulo ante lo que acabo de hacer.
-Me fracturaste el brazo, pero me salvaste la vida, gracias Big Man- el presidente me dice eso recuperando la respiración.
-¿De verdad?- exclamo extrañado.
-Eres una anomalía, erras en lo más fácil y en lo que parece imposible te sales con la tuya- me dice Zuno en tono irónico.
-Jajaja, nada de eso, ya tenía todo planeado, sabía que las cosas terminarían de esa manera, pues el gran Big Man es el mejor héroe de todos y quien realiza las mayores proezas inimaginables.
-Oye Big Man…
-Creo que esa maldita organización debe subirme al menos mil lugares en el ranking debido a esta hazaña.-continuo festejando mi victoria.
-Vamos a…
-Creo que ya puedo exigirles al menos un nuevo traje después del día de hoy…
-Compañero, pon atención que estás a punto de arruinarlo todo.
-¿Qué dices Zuno? Oh…

Ya veo, una vez más el cantar victoria antes de tiempo me cobrará factura. No sé en qué momento olvidé que íbamos dentro de un avión y que el piloto yace muerto de lado mío. El avión se alcanzó a elevar bastante como para no estrellarse de inmediato, pero no hay que ser un genio para darse cuenta de que en estos momentos se encuentra descendiendo y está a 15 metros de chocar contra una gran construcción.

-¡Oh no!, debo…- no alcanzo a terminar la frase cuando el avión se detiene abruptamente. Sostengo al presidente para evitar que salga disparado por la ventana.
-¿Están bien?- Oigo desde afuera la voz de Wonder Guy.
-Bueno, ahí van mis puntos de nuevo- suspiro amargamente.

El superhéroe de blanco logró reaccionar a tiempo para impedir que el avión presidencial se estrellara contra una construcción vacía frenándolo con ambos brazos. Una vez más me robó el trabajo este sujeto.

-Menos mal que Wonder Guy despertó a tiempo, pero ¿quién fue capaz de noquearlo?- cuestiona Zuno.
-No lo sé, habrá que preguntarle a él mismo.



Una vez que Wonder Guy coloca el avión en tierra firme, ambos sacamos al presidente y a los demás pasajeros del avión. Fuera ya nos esperan decenas de patrullas y varias ambulancias, así como incontables medios de comunicación.

-No podría llamar a esto una victoria- me dice Wonder Guy de forma seria mientras mira el cadáver del piloto.
-Es verdad, llegamos algo tarde.

Después de varios minutos finalmente me doy cuenta de lo que acabo de presenciar, la muerte de un ser humano que solo hacia su trabajo y fue asesinado despiadadamente. Sí, evitamos una mayor catástrofe, y pareciera que salvando al presidente y a la mayoría salvamos el día, pero aun así no puedo sentir esto como una victoria completa, por lo que por primera vez coincido con Wonder Guy en algo.

-No es momento de deprimirse compañero, lo hiciste más o menos bien.
-¿Más o menos? – le reclamo a Zuno su comentario.
-Pues sí, porque de no ser por Wonder Guy las víctimas pudieron ser más, y también gracias a que Wonder Guy evitó que el avión se estrellara, tu hazaña de salvar al presidente será válida.

Lo que menos quería en la vida era estar en deuda con Wonder Guy, pero en los últimos dos días ya van dos favores en mi haber.

-No es momento de deprimirse, mejor preguntémosle a Wonder Guy lo que sucedió antes de que llegáramos.
-Tienes razón Zuno. Oye ¿Wonder Guy?
-¿Qué pasa Big Man?
-¿Quién fue el suertudo que te dio tremendo golpe en la cara?- le pregunto burlándome un poco.
-Fue un hombre que vestía completamente de negro y llevaba una máscara del mismo color. Al principio pensé que sólo era un simple terrorista puesto que llevaba un arma en la mano, por lo que noqueé a sus hombres sin problemas y me dirigí a atacarlo, pero con tan solo acercarme a él mi cuerpo se empezó a sentir extraño y enseguida me golpeó en el rostro.
-¿Dices que un hombre normal no solo te rompió el casco, sino que te dejó inconsciente?
-No puede ser normal si me hizo eso, lo que me sorprende es que se escapara justo antes de que tu entraras ¿No lo viste?
-Para nada, cuando entré al avión vi a todos en el piso, incluyéndote.
-Lo lamento en serio, si no hubiera sido tan débil no habría muerto el piloto- se recrimina Wonder Guy a sí mismo.
-Ya hombre, déjalo, no fue culpa de nadie- trato de consolarlo, aunque yo me siento un poco del mismo modo.
-Compañero, pregúntale si perdió contacto en algún momento con Bin.- me dice Zuno.
-¿Oye, dice mi alma heroica que si en algún momento perdiste contacto con tu compañero Bin?-le pregunto al ensangrentado héroe.
-Ahora que lo mencionas, si, justo en el momento que me acerqué al hombre de negro, sentí como si perdiera mi conexión con Bin, como si en mi consciencia volviera a estar únicamente yo.
-¿Quieres decir que ese tipo bloquea a las almas heroicas?-le pregunto.
-No estoy seguro, creo que lo mejor será que contactemos con la A.V.U. e informemos sobre este incidente, pues si ese sujeto hace lo que sugieres, podríamos enfrentarnos a una gran amenaza.
-Wonder Guy tiene razón, debemos contactar con la Organización de inmediato- Zuno lanza su postura.

Vaya que es aterrador el pensar en que alguien puede debilitar al héroe más fuerte de la Tierra y dejarlo fuera de combate. Tal vez corrí con suerte de no encontrarme con ese sujeto enmascarado, porque de haber hecho contacto con él es posible que ni Wonder Guy ni yo estuviéramos aquí.

-Oigan chicos, ¡muchas gracias!- exclama el presidente mientras camina hacia nosotros con su brazo ya vendado.
-No fue nada señor, es nuestro trabajo- le responde Wonder Guy.
-Así es señor, estamos para que la paz prevalezca- agrego.
-Payaso- me dice Zuno pero lo ignoro.
-No saben lo importante que es para la causa de la paz mundial que hayan frustrado este asalto, lamentablemente el autor huyó de forma misteriosa.
-Sí, pero aun así no obtuvimos saldo blanco y los medios de todo el mundo hablarán de ello- comenta Wonder Guy.
-Es verdad, es una pena lo que sucedió, pero sigo firme en mi postura de erradicar todas las armas primero del país y después del mundo, porque tenemos a la mejor defensa disponible.
-¿Cuál?- pregunto.
-Ustedes. Los superhéroes son la esperanza del mundo, yo confío que nos guiarán a la paz.
-Por supuesto, deje todo en nuestras manos- suelto.

El presidente se aleja de nosotros para atender a la prensa. Pese a mis palabras no estoy muy convencido de la postura irreal del mandatario, y al parecer Wonder Guy tampoco, al menos eso sugiere su expresión.




Son casi las 8 de la noche, hoy ha sido un día bastante ajetreado debido a que no solo tuvimos que lidiar con un ataque terrorista de un enemigo desconocido, sino que los medios de comunicación nos retuvieron a Wonder Guy y a mí por horas para cuestionarnos sobre el incidente. Creo que es la primera vez que tengo que lidiar con la prensa de una manera tan extensa. Por otra parte el presidente (con su brazo izquierdo vendado) nos agradeció públicamente el haber salvado su vida, además de lamentar la muerte del piloto del avión quien al parecer era padre de dos hijos pequeños.

Después de eso Wonder Guy y yo nos separamos  para vigilar distintas zonas, la habilidad de su alma heroica es demasiado útil, pues  le permite detectar problemas en cualquier parte. En tanto yo debo mantenerme el doble de alerta para perseguir peligros y encontrarlos de forma manual. Si bien Zuno tiene contacto directo con Bin para advertirnos de mayores amenazas, no puedo quedarme con los brazos cruzados mientras ellos hacen la mayor parte del trabajo.

Ahora mismo me encuentro volando de regreso a la Ciudad de México luego de haber frustrado un par de asaltos a transeúntes en el Estado de México y en Puebla. En el primer incidente no tuve complicaciones mayores, pero en el segundo los maleantes se fueron en medio de mi discurso superheroico, perdiéndoles la pista por unos instantes, pero gracias a mi destreza logré ubicar que se encontraban a bordo de un vehículo a las afueras de la zona urbana, por lo que de inmediato volé hacia el carro y le tiré una patada arrojándolo junto a los delincuentes al río que se encontraba de lado del camino. Por suerte mi corazón es tan blando que me permitió rescatar del agua a los desalmados malhechores y a su vez entregarlos a la policía. Eso sí, me regañaron por no rescatar las pertenencias robadas primero y por haber hundido en el río un Uber, pero el costo de la justicia nunca es demasiado.

En general fue un día sumamente tranquilo, lo que me hace suponer que el secuestro del presidente mantuvo a casi todo el país expectante de la situación (incluyendo a la mayoría de los delincuentes). Ahora mismo muero de hambre pero dejé la cartera en mi casa y mi ropa aún se encuentra húmeda por el incidente en el río, por lo que me dirijo de inmediato hacia mi hogar para cambiarme.

Ya en mi pequeño departamento me desvisto para terminarme de secar el cuerpo. Andar desnudo en casa es uno de los pequeños placeres que únicamente los que vivimos solos conocemos, pero tampoco es que sea un exhibicionista, solo que de vez en cuando encuentro liberadora esta práctica.

-Eres un pervertido mejor dicho.
-Cállate Zuno, que hoy no me tienes muy contento que digamos.
-Deberíamos ir a casa de Wonder Guy para ver si ya le informó los sucesos de hoy a la Organización.
-Primero iré a cenar. Tú porque no tienes cuerpo y no sabes del sufrimiento que es tener el estómago vacío.
-Es por eso que encuentro a los humanos bastante inconvenientes, su fuerza de voluntad es nula ante sus necesidades fisiológicas.
-Creo que alguien que depende del cuerpo del otro no tiene derecho a decir eso.
Toc toc, llaman a la puerta repentinamente, ¿quién será a estas horas?
-Big Man, soy Hugo.
¿Hugo? Ah, sí…
-¿Ya arreglaste tu nariz, Power Ranger?- le contesto al molesto héroe.
-Ya, pero necesito que nos dejes pasar para hablar de ciertos temas.
-¿Nos dejes?- pregunto extrañado mientras sostengo una toalla cubriendo mi parte baja.
-Sí, pero no podemos hablar afuera.- insiste el héroe.
-Muy bien, ya voy “Wonder Gay”.
Me dirijo a abrir la puerta de mi departamento para ver a quien trajo a mi casa este confianzudo. Vaya que recién somos vecinos y ya trae visitas a mi casa, ¿así serán todos los norteamericanos?
Abro la puerta y…
-Señor Big Man, así que después de todo si eres un exhibicionista.
-¿Amira?

¿Qué hace una diosa en mi casa? ¿Y vestida con ropa de mensajero de paquetería? No soy digno de que entre en mi casa, pero siento que una palabra suya bastará para sanar mi alma. Fuera de bromas, ¿por qué la A.V.U la mandó? ¿Será por la desconocida amenaza que apareció el día de hoy? o mejor aún ¿estará enamorada de mí y vino a buscarme? No lo sé, estoy impactado, pero de lo que estoy seguro es que dejé de sostener la toalla con mis manos y debo de haberla cagado de nuevo.

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