Big Man- Vigías Cósmicos Capítulo V "Vuelo"
CAPÍTULO V - "Vuelo"
Abro los ojos lentamente solo para darme cuenta de que ya es
día, pues la intensidad de la luz solar comienza a permear por la ventana de mi
habitación. Pese a que no dormí mucho me siento revitalizado, a pesar de que el
incendio y mi viaje a aquella galaxia fueron apenas hace algunas horas. Parece
que mi súper cuerpo me ayuda a recuperarme rápidamente incluso de fracturas, en
fin, ya es de día y tengo que levantarme a trabajar, con toda la actitud del
mundo.
Me estiro un poco y me levanto de la cama, me doy cuenta de
que ayer llegué tan cansado que ni siquiera me quité la ropa que traía para
dormir, además de que mi conciencia comenzó a alucinar cosas desagradables que
honestamente no quiero recordar. Prendo el calentador para meterme a bañar y como
método de espera me siento en el sofá de la sala a leer un cómic de Batman.
¡Qué genial es Batman! Es un humano común y corriente que ha
podido encarar a seres equiparables a dioses sólo con un plan y algunos
billetazos (y sus bati-boomerang). Ok, a veces siento un Over Power forzado
sobre el personaje para cumplir con caprichos argumentales, pero de que el
hombre tiene estilo, lo tiene, además de una voz de superhéroe bastante
poderosa y viril. Incluso yo intenté tener una voz característica para Big Man,
pero al parecer nadie entendió la profundidad de mi interpretación y en los
noticiarios especularon que tenía una enfermedad respiratoria grave que me impedía hablar bien;
otros en internet montaron grabaciones de mi voz en diversos videos para hacer
burla de la misma, incluso hicieron un remix para crear una canción titulada
“Biggest Daddy Man”, acompañada de imágenes mías en momentos no tan gloriosos.
Solo espero que algún día alguien tengan la cortesía de capturar mis mejores
momentos y mezclarlos con alguna canción de Linkin Park para rememorar mi
gloriosa trayectoria.
Pasados 15 minutos dejo de leer y pongo un poco de rock para
amenizar mi baño. Abro la regadera e inmediatamente mi cuerpo se recarga
gracias al vital líquido que recorre mi súper musculoso ser. Luego de 20
minutos termino de asearme, me coloco una toalla para cubrir mi parte baja y una en mi cabeza para facilitar el secado.
No es muy masculino utilizar toallas en la cabeza, pero este grandioso cabello
no se va a cuidar solo.
La música sigue sonando y yo canto a la vez contagiado de la
buena vibra que solo AC/DC puede producir.
-¿Quieres que te vengan a callar de nuevo?
-Estoy en mi casa, que se jodan. Además los vecinos
perdieron el derecho de quejarse desde que escuchan al “Conejito Malo”.
Zuno me habla por primera vez en el día y solo es para
regañarme. Bueno, no tiene nada de novedoso.
-Oye Zuno ¿qué deberíamos hacer hoy?
- ¿No tienes trabajo?- me cuestiona.
-Sí, pero sólo es editar unas fotos de 15 años en un
castillo de princesa, terminaré en un par de horas a lo mucho.
-Bueno, pues discute eso con Wonder Guy que te sigue esperando.
…
-Espera, creo que te escuché mal Zuno, ¿qué dijiste?
-Que eres un maleducado por tener visitas y dejarlas
esperando por horas.
…
…
…
Giro mi cuello con mucha lentitud y cuidado hacia la ventana
para asegurarme de que nada malo esté sucediendo, después de todo ayer llegué
cansado y empecé a imaginar cosas sin sentido. Lamentablemente mi optimismo se
desvanece al recordar las palabras de Ze-Tron.
-Te gusta levantarte tarde ¿eh? No importa, siempre y cuando
lo hagas al rítmo de AC/DC.
Mis peores pesadillas se hacen realidad…
-¡Tuuuuuuuuuuuuuuuuú! ¿Por qué estás en mi casa?- me exalto
de sobremanera.
-Porque ahora somos compañeros temporales de trabajo, ¿no te
lo dijeron?- responde como si nada el tarado del casco.
-Sí, pero esa no fue mi pregunta, no recuerdo que dijeran
que serías mi roomie.
-Ah, no precisamente, acabo de rentar el departamento
disponible del piso de arriba, seremos vecinos por un tiempo.
¿De qué habla este individuo? ¿Cómo que se mudará para acá?
¿Y si es un maldito acosador?
-Así que no solo te entrometes en mi zona, sino que ahora lo
harás en mi casa, ¿qué te he hecho para que me humilles así?- le digo casi con
lágrimas en mis ojos.
-Vamos, no te pongas así, todo sea por el bien de la
Organización.
-¿Y quién cuidará tu zona si vienes hacia acá?- le pregunto.
-Yo la seguiré cuidando, no me toma casi nada llegar a EUA o
Canadá. Además el hecho de que seamos de diferentes zonas no quiere decir que tengamos
exclusividad, tú bien podrías ayudarme un poco a veces.
-¿El gran Wonder Guy necesita que lo ayuden? ¿En serio?
-Todos necesitamos ayuda en ocasiones, y más si jugamos en
el mismo bando.
-Sí, pero esto es una competencia de superhéroes, lo que
harás será robarme puntos.
-No precisamente, porque si bien yo me beneficiaré de ayudarte en tu zona, tú
podrás hacer lo propio en la mía y conseguir puntos extra. Pero eso es lo que
menos importa, mientras podamos mantener la paz y el orden no interesa quien
gane esta competencia.
-Para ti es fácil decirlo con la posición que tienes- le
contesto irritado.
-Créeme que no lo hago por los puntos, simplemente tengo
cosas que defender.
-Wow, eres todo un Superman, desinteresado y justo- le
respondo de forma sarcástica.
-No me malinterpretes, por supuesto que me encantaría ganar
la contienda, pero no es lo primario, tengo otras razones personales igual de
importantes.
-¿Planeas ser el mejor de los héroes para ganarte nuestra
confianza y después traicionarnos para conquistar el mundo?- lo molesto un
poco.
-Es posible- me contesta y se ríe.
Sólo hay una cosa que más me enoja que la presencia de
Wonder Guy en mi casa, y es que mis intentos por molestarlo no funcionan,
porque don perfecto simplemente minimiza las ofensas y las provocaciones, y
vamos, el hecho de fastidiar a alguien es mera autosatisfacción, pero este
sujeto no me permite ni eso.
-Muy bien “Wonder Gay”, ya entendí que no tengo opción, pero
que sea la última vez que te metes a mi casa sin permiso porque si lo vuelves a
hacer te prometo que te denuncio por allanamiento de morada.
-Oh, lo siento, no fue mi intención, pero mientras no
estabas noté que dos ladrones se metieron a tu apartamento, por lo que vine a
detenerlos.
-¿Bromeas?- le pregunto dudosamente.
-No, de hecho llevaban esa cámara de ahí- señala hacia el
mueble donde tengo mi televisor y mi bocina.
-¡Mi cámara! ¡Aún no la termino de pagar en “Cupel”!- me
altero demasiado.
-Tranquilo, se las quité enseguida y los envié a la cárcel-
me responde sin ninguna pizca de soberbia.
Este tipo me desespera
con su maldita humildad de superhéroe yanqui. Ahora le debo un favor,
porque si esa cámara desapareciera no podría trabajar.
-Solo por esta vez te lo agradeceré y pasaré por alto que
estés aquí- le contesto vagamente.
-No es nada Francisco.
Francisco, Francisco, Francisco… ¿Cómo diablos sabe mi
nombre? Y me empiezo a dar cuenta de algo.
-¡Mis lentes de identidad secreta!- comienzo a buscarlos desesperadamente.
-¿Tus qué? – me pregunta Wonder Guy.
-Mis lentes para cubrir mi identidad secreta, ¿no viste si
se llevaron algunos lentes?
-Un ladrón usaba anteojos cuadrados, pero supuse que tenía
mala vista.
-¡No! ¡Debieron ser mis lentes! ¡Eres un fraude!
-Lo siento, no tenía idea.
Maldición, compre esos lentes caros solo para cubrir mi
identidad en la calle, y ahora tendré que conseguir unos nuevos porque si no
toda la gente se me acercará en la calle por autógrafos.
-Pero si todos saben que vives aquí al parecer- me dice
Wonder Guy.
-¿De qué hablas? Si lo supieran no me dejarían de molestar-
le contesto molesto.
-No, en serio, pregunté por la casa de Big Man y dijeron que
aquí vivías.
…
Este sujeto debe estarme tomando el pelo, pues mi plan de
identidad secreta no debería tener fallos.
-Mira, vamos a averiguarlo si quieres- Wonder Guy se acerca
a la ventana y asoma la cabeza a la calle- ¡Amigos! ¡Por aquí!
Enseguida se comienza a escuchar a una multitud alborotándose por una simple
frase de este sujeto.
-¡Oh, es Wonder Guy!- Gritan algunos desde afuera.
-Si amigos, soy yo, tengo una pregunta qué hacerles ¿de
quién es la casa en la que estoy en este momento?- les pregunta con voz
potente.
-¡Del idiota de Big Man!- Alcanzo a escuchar una estúpida
voz de hombre.
-De Big Man, el peor superhéroe del mundo- se escucha ahora
una mujer.
-Ten cuidado Wonder Guy, se te va a pegar la estupidez de
Big Man-.
Ok, los niños de ahora son unos maleducados malhablados,
pero lo que más me indigna es que siempre traté de esconder mi casa y mi
identidad, por lo que nunca entré al edificio con mi súper traje y siempre
procuraba utilizar mis lentes para cubrir mi rostro. Mis esfuerzos han sido en
vano.
-Gracias amigos, deséenos suerte- se despide Wonder Guy de
la multitud.
-¿Contento?- le clamo indignado.
-No lo hice con la intención de exponerte, simplemente para
demostrarte que debiste tener cuidado con tu identidad secreta desde un inicio,
además unos simples anteojos no te servirán como a Superman.- me sermonea.
-No pedí tu sermón.
-Compañero, lo hace para ayudarte- me interrumpe Zuno.
-Y como siempre te apareces después del conflicto Zuno- le
reclamo.
Bueno, no ha sido mi semana. Ahora debo preocuparme por
sumar puntos y tratar de utilizar a este tipo para escalar posiciones en el
ranking de candidatos.
-Oye, y mi nombre ¿cómo lo supiste?- le pregunto al Power
Ranger Blanco.
-Porque en tu puerta tienes tu anuncio de “Francisco
González, súper fotografías de otro mundo”
-Oh…
Una vez más mi falta de juicio me deja en ridículo, aun así
no se me hace justo que el conozca mi casa e identidad, pero yo no le he visto
ni un moco.
-¿No crees que tienes ventaja sobre mí?- le inquiero.
-En efecto, y no me gusta pelear en situaciones injustas- el
hombre presiona un botón de su blanco casco e inmediatamente se despega del
resto del traje, entonces poco a poco comienza a quitárselo.
-Pero si…- quedo atónito.
-Hugo Smith, mexicoestadounidense, 33 años, abogado.
-Eres…- aprieto los músculos y los dientes.
-Si, latino como tú.
-No, eres calvo jajajajajajajaja.
Me da un ataque de risa al ver el raquítico cabello que este
hombre posee, ¡Sabía que en algo le tenía qué ganar!
-Jaja No te… jajaja… culpo que… jajajaja… uses ese ridículo
casco, jajajajaja.
-En mi familia padecemos de calvicie, no es tan gracioso- Me
responde por primera vez con un tono de ligera molestia.
Por Dios, a sus 33 años tiene menos pelo que Putin, pobre
tipo, ahora siento un poco de lástima por él.
-Jajaja lo siento perdí los estribos- trato de calmarme un
poco en vista de que comienza a molestarse en serio.
- Dejando de lado tu alopecia, me sorprende que seas latino,
digo, no despliegas aire de raza pura, pero tampoco luces muy mexicano que
digamos.
-Es porque mi padre es mexicano y mi madre americana.
-Entonces los dos son americanos ¿no?- le contesto
asertivamente.
-¿Cómo?- se queda perplejo como si yo no le hubiera
entendido.
-Sí, porque México y EUA están en… no, olvídalo… eh… Hugo…,
mejor dime qué vamos a hacer con el trabajo.
-No te preocupes por eso, Bin, mi alma heroica, tiene la
capacidad de interconectar conciencias para crear canales de comunicación a
grandes distancias, por lo que no solo somos capaces de responder a los
llamados de gente en peligro, sino que podemos conectarnos a la conciencia
global para monitorear cualquier situación a detalles.
-Se oye genial, ¿Tú haces lo mismo, Zuno?- le pregunto a mi
acompañante para molestarlo.
-No puedo- me contesta con notable molestia.
-¿Cómo? ¿Ese tal Bin es mejor que tú?- comienzo a provocarlo
más.
-No, simplemente tú no estás listo para liberar todas mis
habilidades.
-Solo pretextos.
-Muy bien Big Man, vayamos en busca de una misión porque el
día sigue avanzando, Bin nos avisará de peligros cercanos- Wonder Guy toma la
iniciativa.
-De acuerdo, aunque no creas que aceptaré órdenes tuyas
fanfarrón. Pero antes dame una hora para terminar un pendiente.
-¿Es trabajo?- me pregunta curioso.
-La renta no se paga sola.
Tomo del refrigerador leche, enseguida corro a mi alacena
por pan tostado y mermelada para desayunar. Me siento frente a la mesa y abro
mi computadora para comenzar a trabajar.
-Toma algo del refrigerador si quieres, aunque no esperes
mucho de un humilde fotógrafo.- le digo a Wonder Guy, porque si bien no me
agrada, tengo un poco de educación.
-Gracias Big Man, pero ya almorcé- me contesta.
-Como gustes.
Me dispongo a editar una sesión de 15 años que tomé la
semana pasada en la colonia Roma, de una de esas familias de clase media alta.
Me pidieron que si podía montar su imagen en el castillo de Blanca Nieves con
sus chambelanes de lado simulando ser sus enanos. Sí, es de lo más infantil y
ridículo que me han pedido, pues es una quinceañera, no una niña de 3 años. Aunque
de por sí la manera en que celebran los 15 años de vida de una chica en esta
región del mundo ya es bastante jocosa por sí sola. En fin, clientes son clien…
Me detengo de pronto… Si la gente ya sabía que yo era Big
Man, ¿me contrataban como simple fotógrafo sin hacer mención alguna de mi heroísmo?
Vaya cínicos, les he estado cobrando muy barato por tenerme en sus fiestas, a
la siguiente les cobraré al menos el triple e incluiré en el paquete una foto
conmigo de manera forzosa para elevar aún más el precio.
Tras poco más de una hora termino la edición, que me quedó
bastante bien debo admitirlo, entonces guardo mi computadora y me dispongo a
ponerme mi supertraje.
-Es cierto, ya no tengo supertaje- me deprimo de nueva
cuenta.
-Tranquilo, ya todos conocen tu identidad, el traje ya no es
muy relevante- me dice el héroe de blanco.
-No entiendes nada de superheroismo, pero en fin, veré qué
me pongo- entro a mi habitación aun con mis toallas puestas, sacó de mi clóset
unos pants grises y una playera negra con mi escudo que preparé como prototipo
para venderla en tiendas. Me visto y salgo a la sala en donde me espera un
apacible Wonder Guy que no se ha quejado en ningún momento.
-Estoy listo- le digo al hombre calvo que ya trae puesto su
casco de nuevo.
-Justo a tiempo Big Man, porque Bin me informó que el avión
presidencial fue secuestrado con el
mandatario a bordo y no están tan lejos de aquí- me dice Wonder Guy con tono
serio.
-Pues no perdamos tiempo, vámonos- inmediatamente abro la
ventana y ambos salimos volando por ahí. Ya no importa salir sigilosamente si
todos conocen mi identidad.
Nos elevamos por el no tan puro cielo de la Ciudad de México
a una velocidad considerable. Al fin una misión importante, supongo que podré aprovecharme
de la habilidad especial del alma heroica de Wonder Guy para obtener misiones
con muchos puntos.
-¿A dónde nos dirigimos?-le pregunto al héroe.
-Rumbo a la base aérea de Santa Lucía, porque al parecer los
secuestradores obligaron al piloto a hacer una escala en ese lugar.
-Ya oíste Zuno, vayamos más rápido- le digo a mi callado
compañero.
-Ya oí, apuesto a que preferirías a Bin de compañero
¿Cierto?- me reclama.
-Vamos Zuno, no es momento de rabietas y celos, ni si quiera
mi novia se pone así ( bueno, si tuviera una).
Volamos rápidamente rumbo al norte, cruzando algunos
coloridos y amenazantes pueblos como Ecatepec, y en cuestión de 5 minutos
llegamos al lugar indicado. Ambos héroes descendemos dentro de la base militar,
notando que decenas de militares corren en varias direcciones.
-Acerquémonos a la pista de aterrizaje- me dice Wonder Guy.
-No me des órdenes- le respondo tajantemente.
Corremos hasta la pista de aterrizaje donde desde la lejanía
se puede ver un cerco militar bastante fuerte, además de varios vehículos
aéreos y terrestres rodeando al que parece ser el lujoso avión presidencial.
Vaya que si luce muy caro como cierto político decía.
-Wonder Guy y … Big Man… - nos dice un militar obviando su
falta de entusiasmo al nombrarme- Qué bueno que vinieron porque la situación se
nos salió de control.
-Cuéntennos por favor- dice Wonder Guy.
-Miren, el presidente venía de una gira en Sudamérica como
bien saben, exactamente de la Cumbre por la Paz, la tenía como fin la creación
de un sistema global de seguridad que permitirá a diversos países el cooperar
directamente con otros para la prevención, detección y combate de amenazas a la
paz, así como la desarticulación de armas nucleares y un plan para desarmar a
los ejércitos a los próximos 50 años, es decir, acabar con todas las armas del
mundo.
-Algo así había escuchado- le respondo al militar.
Vaya que la iniciativa es excelente, pero a mi parecer es
muy utópica.
-Prosiga por favor- le pide Wonder Guy.
-Sí, y como sabe, la propuesta surgió de nuestro presidente,
quien gracias a su carisma logró convencer a diversas naciones, pero por
supuesto que otras se opusieron rotundamente, argumentando que ni en mil años
dejarían de construir armas, pues sería gritarle al mundo que están indefensos.
No necesito mencionar cuáles naciones fueron las principales en oponerse, y no
fueron los únicos, sino que grupos terroristas y de choque buscan tirar la iniciativa
a base de intimidación. Creemos que uno de estos grupos es quien tiene
secuestrado al presidente en estos momentos.
-¿Y cuál es el trato?-Pregunto.
-Ninguno en específico, por lo que escuchamos del piloto al
parecer solo quieren que el presidente se retracte de su plan públicamente, de
lo contrario lo matarán.
-Pues que les diga que se retractará y después los mande al
carajo y continúe con su plan- doy mi práctica solución.
-No es tan sencillo Big Man, si él cede entonces la
credibilidad del plan se irá por el caño, además sería darles la razón a las
naciones que no quieren abandonar las armas. Se tiraría a la basura todo por lo
que nuestro presidente ha trabajado.
-Bueno, entremos a partirles la cara entonces- me ajusto los
pants y doy un paso al frente.
-¡Espera Big Man! No te precipites, sugiero que entremos en
dos frentes. Yo entraré por la cabina del piloto y encararé a los terroristas,
mientras tú entras sigilosamente por la parte de atrás y rescatas al
presidente.
-¿No es más fácil entrar y ya?- le digo algo impaciente.
-No porque aunque somos muy rápidos, no podemos cubrir todo
el terreno, y menos en un espacio tan pequeño donde se corre el riesgo de que
rebote una bala.
-Muy bien aguafiestas, entro por detrás.
-Déjelo en nuestras manos General, traeremos al presidente a
salvo. Big Man, te doy la señal de entrada.
-¿Y cuál es?
-Tu compañero Zuno te avisará.
Wonder Guy vuela rumbo al avión estacionado y entra por una
ventana lateral rompiéndola.
Comienzo a oír disparos en el interior, pero
enseguida se calman. Supongo que aquél tipejo ya los noqueó a todos. Maldito
hipócrita, por eso quería entrar primero, para quitarme la gloria y quedarse él
con todo el crédito.
-Me las pagarás galán- refunfuño.
-Cálmate compañero, él tiene más experiencia que tú.
-¿No será que el que quiere otro compañero serás tú,
traidor?
-Aunque quisiera estoy contigo.
Ese tono de decepción de Zuno me molesta, pero más
importante aún, Wonder Guy no me ha mandado ninguna señal.
…
Han pasado unos cinco minutos y comienzo a desesperarme
bastante, pues para Wonder Guy no debería significar ninguna molestia lidiar
con simples mortales.
-Entremos Zuno, no me importa lo que diga ese creído.
-Espera compañero, observa.
Miro al avión que poco a poco comienza a moverse por la
pista de la base, y al cabo de unos segundos comienza a ganar altura.
-¡No te llevarás la gloria ¨Wonder Gay¨!
Me impulso y vuelo a toda velocidad rumbo al caro avión
presidencial que ni Obama poseía. En solo tres segundos lo alcanzo en el aire y
rompo una de las ventanas que de seguro buscarán cobrarme después.
-Alto ahí infelices, pongan este maldito avión de nuevo en
el suelo- exclamo con entusiasmo. ¡Vamos!, el gran Big Man les dará una pali…
Mis ojos se paralizan al ver la escena frente a mí, en la que efectivamente hay muchos hombres
noqueados en el piso, pero entre ellos se encuentra nada más y nada menos que
Wonder Guy, quien parece estar aturdido.
-Wonder Guy ¿estás bien? ¿No me digas que te derrotaron unos
simples terroristas?- me agacho para ver si el héroe de blanco respira.
El hombre parece no escucharme en lo más mínimo, además de
que su casco fue destruido revelando un severo sangrado nasal provocado
seguramente por un golpe directo a la cara.
¿Quién en este mundo además de mí y los otros cinco es capaz
de hacerle esto a Wonder Guy?
Comienzo a ponerme en estado de alerta ante la posible
amenaza que se aproxima, porque si pudo hacer sangrar a Wonder Guy, yo no seré la
excepción.
-Está vivo compañero, pero lo que más me preocupa es que Bin
no me responde.
Me pongo de pie y miro en todas las direcciones, pero no veo
a nadie más además de mí y los hombres inconscientes. Camino lentamente hacia
la cabina del piloto para corroborar si el enemigo se encuentra ahí, que es lo
más seguro.
Abro de golpe la compuerta del piloto, pero para sorpresa
mía sólo noto las espaldas de dos hombres sentados en sus asientos
correspondientes.
-Capitán, explíqueme qué acaba de suceder.
No obtengo respuesta, así que me acerco a los asientos del
piloto y copiloto. Trato de no imaginarme la escena más cliché de las películas
de ficción que tratan sobre secuestros u accidentes de aviones y que involucran
al conductor, pero vaya que la realidad muchas veces supera la ficción.
-Zuno, está…
-Sí compañero, no respira.
El piloto yace muerto en su asiento, sin ningún rastro de herida
de bala o de alguna arma blanca. Al mover un poco su cabeza me doy cuenta de
que se encuentra colocada en una posición algo extraña, por lo que debieron de
romperle el cuello.
Volteo a lado del copiloto y me sorprendo al ver al
presidente sentado en ese asiento. Me acercó con bastante temor para corroborar
su estado.
-Está… vivo- suspiro de alivio.
No tengo idea de cómo detener un avión, así que supongo que
tendré que frenarlo manualmente. Entonces me dispongo a salir, pero escucho una
voz muy tenue.
-Big Man… cuidado… bomba…
El presidente alcanza a advertirme de un peligro mayor.
-¿Bomba? ¿Dónde?- le pregunto un poco alarmado.
-En mí…
Esas palabras me paralizaron por completo, y por primera vez
deseaba que Wonder Guy o cualquier otro héroe me ayudara a decidir.

Comentarios
Publicar un comentario